miércoles, 21 de octubre de 2009

Hasta el cinco.

Nada más llegar a Auckland tenía que ir a la academia para empezar las clases y en el primer día, según me dijeron, tendría que hacer un test de nivel para situarme en un grupo de trabajo.
La verdad es que, con todo el viaje, no estaba yo como para tirar cohetes y creo que si me hubieran hecho el test en japonés me habría dado lo mismo. Quizá en estos casos es mejor así que hacerlo descansado pero la cosa era que no podía relajarme mucho una vez llegara a la isla.
En principio tenía tiempo de sobras de llegar puntualmente porque mi avión aterrizaba a las seis de la mañana pero, con todos los controles, no salí del aeropuerto hasta pasadas las siete y a las nueve tenía el examen.
Para llegar a mi residencia, que está a unos veinte minutos andando de la academia, tuve que coger un autobús que conecta el aeropuerto con la ciudad. La verdad es que no fue muy difícil pero aún así nadie me libró de llegar con media hora de retraso al test.
Al final, después de todo, la cosa no fue tan mal y nada fue demasiado grave.
La academia establece 6 niveles y me han puesto en el 5 así que estoy más contenta que unas pascuas. Estoy en el "Higher intermediate" y os lo digo porque suena más mejor que 5 a secas pero "pal caso" es lo mismo. Además el 5 es un número muy especial para mi porque 5 somos los hermanos Prados, 5 eran los lobitos de la loba y porque si te digo 5, agáchate que te...¡que te vas a dar cuennnnn!




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