Mostrando entradas con la etiqueta Poltergeist. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poltergeist. Mostrar todas las entradas

domingo, 1 de diciembre de 2013

¡¡¡¡Skodiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!


31 de Octubre de 2013, último día de la ITV en vigor del Skodi

En una de esas decisiones de ultimísima hora que me caracterizan, decido solventar el problema de la ITV del Skodi y decido ir a las Hispanias para pasarle la ITV esa misma tarde. Con un par (de neuronas, sí). Bueno, vaya por delante que el espíritu de semejante hazaña era similar al que se tiene al echar una primi

A las 4:30 de la mañana suena el despertador y a las 5:00 me despido de Mi Hombre. "Llámame en un par de horas para ver dónde estás", me dice. Salgo por la puerta y diez segundos más tarde estoy en el Skodi. Constato que a esas horas en nuestro pueblo hace un frío de tres pares y que el Skodi está congelado. Tras un minuto de conducción, decido encender la calefacción pero como el ventilador está estropeado sólo puedo ponerlo a máxima potencia. El Skodi deja de estar congelado y yo tomo la autovía. 

Un par de minutos sobre la autovía y Skodi empieza a sacar un humo negro-negrísimo por el tubo de escape. Apago la calefacción a máxima potencia pero el humo negro-negrísimo sigue saliendo. Constato además que, por más que acelero, Skodi no avanza. Me paro en la cuneta y Skodi sucumbe. Miro por el retrovisor y sólo veo la nube negra-negrísima. Con el mismo espíritu con el que se echa la primi, vuelvo a encender el coche. La lotería me toca y Skodi despierta. El pobre despierta pero sólo circula a 20 Km por hora...

Han pasado 15 minutos desde que saliera de casa y decido llamar a Mi Hombre. Con voz soñolienta, Mi Hombre me coge el teléfono. Me pregunta por mi paradero y yo le digo: "Pues que no he llegado ni al CERN...¡Reza para que llegue a casa!"

A casa llego y dejo a Skodi en nuestra plaza exterior. Y ahí sigue mi fiel amigo quien, hasta en su último suspiro, tuvo la delicadeza de no dejarme tirada.

Y hasta aquí la trepidante aventura de intentar pasar la ITV, a las bravas, el mismo día que ésta caduca. ¡Y viviendo en las Francias, oiga!

"Sinceramente, pa'mear y no echar gota"

martes, 19 de noviembre de 2013

El misterioso caso de las hormonas malditas...

Lo de las hormonas es un misterio y de los gordos. Si usted es hombre este misterio, seguramente, se la sudará soberanamente. Pero si usted es hombre y vive con una mujer, posiblemente, este misterio le parecerá aún mayor que el del Santo Grial. 

Mi relación con mis hormonas ha sido siempre bastante pacífica. Mis menstruaciones siempre fueron regulares, breves y, sobretodo, indoloras. El chollo de las reglas, vamos. Nada que ver con esos episodios menstruales donde la regla maldita secuestra a tu novia o a tu amiga y te la convierte en Lucifer. Nada de eso. Bueno, eso creo yo, claro...

Sea como sea, como mujer, una puede hacerse preguntas insospechadas sobre las hormonas sin saberlo.

Un día te cruzas con Paca la del Kiosko y una conversación banal te pertuba tu existencia. Paca está en la sesentena y te confiesa, así a las bravas, que no para de sudar. Y así le pasa aunque estemos en febrero y haga un frío de tres pares. Paca es de esas mujeres recias que habla dando manotazos y cuando se despide te da un meneo que te parte. Se aleja de ti con su abanico y tú te preguntas cómo puede ir con falda y sin medias a 3ºC. 

¿Cuando llegue a la edad de Paca me convertiré en una central térmica andante?¿Pesaré 50 kilos de más?¿Llevaré abanico con motivos floreados y blonda dorada?

Tantas son las preguntas que una se formula que, a medida que pasan los años, empiezas a tratar a las hormonas con mayor respeto. Respeto, sí.

En mi caso, con mis últimos episodios frustrados de maternidad me he dado cuenta de que las hormonas son mucho más importantes de lo que nunca antes había pensado. Intervienen en silencio en nuestro equilibrio emocional y en lo que consideramos nuestro yo. Crean y modifican nuestro yo permanentemente y ahora lamento mucho haber infravalorado su poder en algunas ocasiones. Ocasiones como cuando alguna persona cercana estaba muy deprimida y yo, ingenua estúpida, recomendaba hacer algo como si una persona pudiera separarse de su mente y mandar sobre ella misma. Así de fácil. Así de simple.

Las cosas, claro, nunca son tan fáciles ni tan simples y si una persona tiene depresión es muy probable que su cuerpo no encuentre la fuerza para hacer nada. Es muy posible que la persona sea consciente de lo que pasa y que sepa que debe hacer algo para sentirse mejor pero, precisamente, hacer algo puede llegar a ser imposible. Intentar hacerlo es fundamental pero, aún así, tus hormonas y toda la química implicada van por libre. Tienen su proceso y el hacer algo es útil sólo para sobrellevarlo. Nunca para evitarlo.

Estas semanas me he sentido como en una montaña rusa. Subiendo y bajando a lo loco y sin poder controlarlo. Pero nada divertido. 

Un día recuerdo explicarle a Mi Hombre lo siguiente:

"Mira Mi Hombre, yo ahora mismo siento mi cuerpo como si fuera un submarino soviético destartalado con tripulación española...Me imagino algo así como que, en lo más profundo del pacífico, el montón de chatarra se pone en alerta. Todo los pasillos se vuelven oscuros y en ellos tintinean luces rojas de emergencia. De repente se oye: ¡¡¡Insuflen presión al reactooor!!! y acto seguido se oye....Manoloooooooo que te has pasaooooooo....Y por culpa del Manolo de los cojones la presión se pasa tres pueblos y a mí me da un soponcio..."

Por la cara que Mi Hombre me puso, no sé si ésto se entiende un carajo pero por intentarlo que no quede. 

 "¡¡Manolo!! ¡Tus muertos toós!"

miércoles, 9 de octubre de 2013

domingo, 1 de septiembre de 2013

Tiene huevos la cosa...

Las gentes que conozcan a Mi Hombre sabrán que éste puede pasar episodios intermintentes de absoluto aislamiento sensitivo. Estos episodios son más acuciantes cuando el tipo se encuentra enfrascado en sus cosas de espía o cuando está haciendo tareas mundanas que, como batir huevos, requieren toda su atención. El caso de Mi Hombre es tan agudo que puedes estar hablándole a un palmo de la cara y, como tenga su libro maligno de programación en las manos, sencillamente ni se inmuta. Personalmente, y supongo que para no precipitar el divorcio, siempre he pensado que Mi Hombre, además de ser un caso clínico de ser humano monotarea, es sencillamente sordo como una tapia. 

¡Pues bien! Tras su reciente chequeo médico quedamos en el restaurante del CERN y ahí me muestra sus resultados. Con cara muy seria me dice: "Bego, los oidos están..." Suspense mantenido que yo acabo exclamando: "¡¡¡Que estás sordo como una tapia, ¿no?!!! Me sonríe (el muy cabroncete) y me dice: "¡Qué va! ¡Están perfectos y hasta me han preguntado si era músico!" Le arranco los resultados y compruebo que, el muy ser, dice la verdad. Después además tiene  los santos cojones de soltarme que, cuando el doctor le ha dado la noticia, lo que le ha constetado ha sido: "Hostia! Cuando lo sepa mi mujer me va a matar..."

Lo que yo te diga...

miércoles, 30 de enero de 2013

¡Póngame con el Vaticano, por favor!

-Vaticano 24h. ¿Dígame?

-¡Escúcheme, por favor! Nuestra hija Jone lleva dos noches durmiendo más de 8 horas seguidas...¡¡Y en su cunaaaaa!!

-¡¡Le comunico immediatamente con su Santidad!!

- ...
 
 "Por fin tenemos la prueba definitiva...¡Dios existeeeeee!"

lunes, 28 de enero de 2013

¿¡Marc Potter!?

Hoy he ido a IKEA a hacer unas compras y, como represalia por introducir más objetos en casa, Marc la ha tomado con los juguetes de Jone.

"¡No más objetooooos! ¡¡Vade retro obiectus!!(*)

(*) Por suerte, sus trucos maléficos los sacó de una guía de magia de la FNAC y no de una beca en Hogwards. Los juguetes no han sufrido daños pero...¿Qué pasará cuando compre el aspirador o la cafetera Dolce Gusto a la que YA le he echado el ojo?

jueves, 29 de noviembre de 2012

La rotonda mágica.

Marc lleva unos días en Bristol haciendo de espía y me ha mandado esta fotanga de la llamada "Rotonda mágica". No os molesteis en buscar los tres pies al gato porque el documeto es totalmente verídico y, aunque parezca mentira, no hay "fotoxop" de por medio.



Resulta que esta obra de ingeniería no está en Bristol sino en Swindon, a unos 40 kilómetros y, sorprendentemente, en ella no mueren docenas de personas cada día. ¡De hecho no muere nadie!

No quiero imaginarme al volante y por la izquierda en ese meollo. Por si acaso le he dicho a Marc que, para un día que le queda en esas tierras, ni harto vino coja el coche...

Espero que me haga caso y hoy lo podamos recoger de una pieza en el aeropuerto.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Hoy.

Hoy he ido a la piscina municipal de Ferney Voltaire. Ha sido una experiencia. 

Para empezar, he pagado la suma 15 loleuros por una entrada que también me dejara ir a la sala de máquinas. La recepcionista me ha entregado una tarjeta con banda magnética y una pulsera con una pelotilla. La pelotilla servía, por lo visto, para abrir las puertas que me fuera encontrando. Todo un avance tecnológico. 

Como he pagado la entrada combinada debía acceder por un lado distinto al de la gente que paga su entrada de piscina a secas (valga aquí la paradoja). Uso la pelotilla y la primera puerta se abre. Llego a una segunda puerta. No preciso de la pelotilla y puedo entrar como se suele hacer con las puertas que funcionan sin pelotilla.  Llego hasta el vestuario. Vestuario enano, enano, enano. Salgo del mismo y busco la siguiente puerta de pelotilla. A todo ésto, la tarjeta magnética seguía en el bolsillo sin usar. 

Llego hasta la sala de máquinas y curiosamente no hay sistema de obertura con pelotilla. Acciono la puerta y ante mis narices aparece la sala de màquinas. Como el vestuario, es enana, enana, enana. Tiene máquinas, claro. Cinco exactamente. Dos bicicletas estáticas, una cinta de carrera, una máquina de remo y una máquina que no sé como se llama pero que parece que vayas haciendo esquí de fondo por los aires. En una de las bicicletas estáticas, un ser humano bien entrado en la sesentena. El único que, como yo, ha caido en la trampa de la entrada combinada

En lo que dura un segundo he contado las cinco máquinas, he visto al hombre sobre la bicicleta estática y he sido abordada por un olor de pies monstruoso. En lo que dura otro segundo he visto el origen de ese olor nauseabundo. El tipo de la bicicleta llevaba puestas unas zapatillas de estar por casa sin calcetines. De color gris, para más datos. 
Bonjour, bonjour. Decido hacer esquí de fondo por los aires. Mi compañero de sala parece sentirse en su bicicleta cual profesional ascendiendo el Tourmalet. Emite unos jadeos y unos resoplidos que, como el olor de sus zapatillas grises, llenan el ambiente más de lo que desearía. Acaba su ejercicio y abandona la sala con una amable sonrisa que, por otro lado, respondo amigablemente. Yo me quedo unos minutos más esquiando por los aires y pensando en la posibilidad irónica de que alguien nuevo entrara y pensara que soy la culpable de hacer que la sala parezca una cámara de gas. Por suerte nadie  entra y acabo con el esquí volador. 

Decido entrar en la piscina. Vuelvo al vestuario y me preparo para nadar. Decido dejar la pelotilla y la tarjeta en la taquilla. Abro la puerta de la piscina (sin pelotilla) y descubro que la piscina está muy bien. Nada que ver con la sala de cinco máquinas. Hago un par de largos y decido concluir el día. Me dispongo a regresar al vestuario cuando descubro que la puerta, de regreso, sí precisa de la pelotilla. Me cago en la leche. Pido auxilio a la socorrista y llego hasta el vestuario. Me ducho, me cambio y salgo por donde entré la primera vez pero sin usar la pelotilla. Llego hasta el mostrador y entrego a la recepcionista la pelotilla y la tarjeta magnética. De camino al coche, y mientras rememoraba las zapatillas grises del tipo de la bicicleta, un gran enigma me asalta ¿Pero para qué hostias servía la tarjeta magnética?

viernes, 5 de octubre de 2012

Tiene pelotas.

Tiene pelotas que a mis 34 castañas me hayan lanzado uno de los mejores piropos de mi mundana existencia. También tiene pelotas que me lo haya lanzado una chica de 24 años, nicaragüense, y, para más señas, compañera del flamante curso de francés que he empezado. Pues bien, la muchacha, así a bote pronto, me dijo ayer que yo le recordaba a una tal "Xina". Yo me quedo a cuadros básicamente porque no tenía ni pajolera idea de lo que me estaba diciendo. Claro, encima me lo dijo en francés. Bueno, me vuelve a decir lo que me parezco a esta individua cuando caigo en la cuenta de lo mal que los españoles hablamos inglés y del daño que nuestro acento hace a la ficción televisiva. "Espiderman" es un buen ejemplo de ello y también lo es, redoble de tambores, la princesa "Xena". ¡Esa es la "Xina" a la que, supuestamente, le recordaba yo a la nicaragüense! Y héte aquí una fotanga para que, ustedes, valoren el parecido con la que escribe esta entrada.





Por favor, no es necesario que se rían de esa manera...¡Ya me gustaría a mí estar como está esta mujer!(Y a Marc ni te cuento...)

En fin, retomando el título de la entrada, tiene pelotas también otro detalle. Le espliqué a Marc la anécdota e iniciamos una "investigación" del personaje de ficción en cuestión. Bueno, pues resulta que Xena (que no Xina) tiene a sus fans locos perdidos porque puede ser lesbiana. Un icono del bollo en toda regla. Lo que me conduce a pensar en la nicaragüense...

Conclusión: Oh-la-laaaaa!!!

Seguiremos informando.

lunes, 2 de julio de 2012

¡Atención! Prohibido...

¡Héte aquí uno de esos misterios de mi cotidianidad! Ésto que ven aquí no es otra cosa que una extraña señal de prohibición que, desde hace ya unos años, cuelga de la puerta de uno de los despachos del CERN. Sí, de ese centro de investigación de renombre. De ese lugar que bien podría darnos la respuesta al origen de todas las cosas de este mundo. ¡Pues bien! Como decía, hace años que esta estampa decora la puerta de uno de los despachos y siempre la veo de camino al Restaurante 1 (o R1 a secas).


Como ya me pasara la primera vez que la vi, aún hoy me sobrecoge el tsunami de preguntas que se forma en mi cabecita al ver semejante icono. ¿Qué demonios significa? ¿Prohibido limpiar? ¿Prohibida la entrada a mujeres con cubo y escoba ortopédica? ¡¡Cuidao, ésto no es el armario de la escoba ortopédica y el cubo!! Si soy hombre y me encargo de la limpieza, ¿puedo entrar? También me pregunto cuándo pusieron esta señal. ¿Será reciente? ¿Hay más señales como esta en el CERN? ¡¿Dónde?! Y sobretodo: ¿Es una broma? 

sábado, 14 de abril de 2012

El cuento del señor Cebollón.

"Había una vez, hace no mucho tiempo y en un reino no muy lejano, un señor Cebollón que disfrutaba acumulando y contando su fortuna. Tenía en su poder, el señor Cebollón, muchas casas y casitas y en una de éstas, a cambio de unas monedas, vivía una joven Cebollina. La joven Cebollina abandonó la casita después de un tiempo y la retornó al señor Cebollón tan impecable y reluciente que bien podría haber vivido allí el mismo Rey del reino si es que éste no se hubiera tenido que operar la cadera de urgencia por ir a matar leones y elefantes, el muy malvado. Nuestra joven Cebollina había cuidado muy bien la casita pero tuvo la mala fortuna de romper una pieza de la ducha. La joven Cebollina, tan cuidadosa y atenta, lamentó mucho el accidente y confesó al señor Cebollón lo sucedido. "¡Oh, vaya, qué percance tan inoportuno! dijo el señor Cebollino al saberlo. Cebollina se disculpó nuevamente hasta que el señor Cebollón dijo: "Verás Cebollina, has sido una inquilina impecable y me da mucha pena que te vayas. ¡Hay gentes tan miserables por el reino! Gentes que no pagan, que ensucian mis casitas y que no tienen sueldos del reino como el tuyo. Cómo lamento que te vayas...Mira Cebollina, solucionaremos ésto. Me quedaré con tus 1000 monedas de oro hasta que arregle la pieza de la ducha y te devolveré el resto. ¿Te parece bien?" preguntó finalmente Cebollón. "Sí, señor Cebollón. Me parece bien y justo." Quedaron en paces Cebollón y Cebollina y ésta marchó a su nueva casita, en un lugar lejano, lejano. El tiempo pasó y Cebollina seguía sin saber nada de la ducha rota ni de sus monedas de oro. Un día, después de un tiempo mediolargo, descubrió Cebollina una factura de la luz de las nuevas gentes que ocupaban la casita que ella abandonó. "¡Ah, malditos! exclamó Cebollina. Contactó entonces Cebollina con el señor Cebollón para arreglar el entuerto y, de paso, interesarse por la avería de la ducha. El señor Cebollón explicó a Cebollina que la ducha ya estaba arreglada pero que aún no tenía la factura. Cebollina se quedó exrañada. El señor Cebollón confesó que no tenía factura porque su lampista era de confianza. Tanta confianza, que no tenía factura (ni falta que hacía) un mes después de que arreglase el grifo. Cebollón se creció en su tono y con tono amenazante dijo: "Cebollinaaaaa...He tenido que cambiar toda la duchaaaaa. Te va a costar 500 monedas de orooooo. Y parece ser que la lavadora no funciona muy bieeeeeen. He mandado al técnico para ver qué sucedeeee." La joven Cebollina, viendo que el señor Cebollón quería engañarla vilmente, inició entonces una odisea de llamadas y correos informáticos. Contactó nuevamente con la señora Puerro, quien la conectó con la casita y el señor Cebollón en aquel tiempo. La señora Puerro se indignó tanto que decidió ayudar a Cebollina frente al malvado Cebollón. Cebollina exigió entonces ver la factura y recibir sus monedas de oro. Cebollina, inocente sólo en apariencia, tenía un plan para derrocar al malvado Cebollón. Ella sabía desde el primer momento que la pieza rota valía sólo 20 piezas de oro. Con gran elegancia respondió Cebollina a Cebollón que jamás de los jamases pagaría esas piezas de oro. Le enseñó el valor de la pieza de la discordia y en tono amenazante replicó a Cebollón: "Jamás de los jamases pagaré esa suma de monedas por esa ducha. Tengo las pruebas, el dinero y el tiempo para demostrarlo ante el juez del reino si es que es preciso" Cebollón, ante las evidencias y el escarnio público, decidió rebajar el tono y el color rojo chorizo de su cara. Rectificó en una mezcla de cobardía y rabia aceptando sólo el valor de la mano de obra y la pieza maldita. Cebollina, en un último alarde de honestidad, accedió de buen grado no sin antes regocijarse en su alegría. El maldito señor Cebollón no podría salirse con la suya esta vez. Sólo lamentaba, la joven Cebollina, que tantas otras gentes indefensas se encuentren en situaciones parecidas y sin nadie que pueda ayudarles."

El caso de la pequeña cebolleta mutante subcutánea.


Días después que Jone cumpliera nueves meses, descubrí un pequeño bulto enrojecido en uno de sus pezones. ¡Toma cebolleta! La llevé a nuestra pediatra y nos dijo que parecía una pequeña infección. Nos recetó antibióticos y nos mandó para casa con la consigna de ir al hospital si empeoraba. Al día siguiente, la cosa empeoró y fuimos al hospital de urgencia. Allí nos tuvieron unas buenas horas para confirmar el mismo diagnóstico. De nuevo nos mandaron para casa con la consigna de volver cagando leches al hospital en caso de empeoramiento o fiebre. Algo así como que te digan: "Tranquilos, no es nada...¡¡pero si crece un poquito, se torna rojo, o feo y tu hija tiene fiebre, corre porque puede ser que la infección se torne interna y peligrosa!!" Todo, como veis, muy tranquilizador...
Nosotros, la verdad, hemos estado muy tranquilos porque Jone nunca ha tenido fiebre y siempre ha estado alegre. Como si nada sucediera. Lo peor de esa primera semana fue tener que darle los antibióticos. Dar antibióticos a un bebé es un verdadero coñazo. Parece que lo estés torturando...
Días después empezamos a untar el bulto con una crema a modo de cataplasma para ayudar a expulsarlo. Pero la cebolleta de los demonios no quería abandonar a Jone. Antibióticos, cataplasma, antibióticos, cataplasma...La cebolleta bajo su piel fue mutando hasta que hace un par de días algo nuevo pasó. La piel de Jone se abrió. Por un lado todo parecía muy feo pero por otro parecía que la cebolleta (de los cojo...) había encontrado la puerta de salida. Fui al médico anteayer pensando que me diría que el problema ya se había acabado cuando, al ver el bulto (ya no-bulto) me pone una de esas caras de médico indefinibles. Llama a un colega cirujano y los dos (junticos) me dicen que el bulto, la cebolleta mutante, sigue ahí agazapada. Se ha quedado convertida en minicebolleta aletargada seguramente cubierta de tejido protector y ahí seguirá, seguramente, por un tiempo indefinido. El cirujano me dijo que mejor algo así que tener que urgar con un bisturí en una mama tan pequeña. Totalmente de acuerdo, le dije.
La semana que viene vuelvo al pediatra para ver qué tal sigue la cebolleta irreductible. Ya no seguimos el tratamiento de antibióticos y cataplasma así que estamos muy contentos. El pezón de Jone tiene mejor aspecto aunque si lo palpas puedes notar una pequeña dureza bajo la piel. La maldita cebolleta en su lecho de muerte ahí sigue. Esperemos que acabe sus días fagocitada por Jone. ¡Y a nuestra salud!

lunes, 23 de enero de 2012

El poder de la fibra.

Lo que voy a explicar aquí sucedió hace unos días pero no he podido, hasta ahora, disponer de un rato decente para explicarlo. Como Jone ha pasado una noche un poco mala está haciendo una buena siesta así que voy a aprovecharlo. ¡Al mal tiempo buena cara, oye!

Retrocedamos en el tiempo hasta el jueves de hace dos semanas.

Mientras yo asistía a mi primera clase de francés, Marc se quedó con Jone. Cuando acabé la clase, Marc me explicó que en ese tiempo, y aprovechando la ubicación de la escuela de idiomas, dió unas vueltas por un centro comercial para que Jone estuviera más entretenida. Me dijo que también le dió un poco de pan. Hasta aquí todo muy normal.

Al día siguiente, y tras estruendosa flatulencia, procedo a cambiar el pañal de mi cachorra. Todo hasta aquí, también muy normal.

Abro el pañal y ahí descubro que el pan que su santo padre le dió entonces era multicereales... ¿Que cómo lo descubrí? La caca estaba surtida de semillas variadas y absolutamente intactas. ¡Qué bonito, oye!

viernes, 13 de enero de 2012

Primavera...

No hace ni dos semanas que hemos estrenado el 2012 y acabo de enterarme de que la primavera ya ha llegado a Suiza. El cielo grisaceo y la temperatura confortable para los pingüinos son en realidad fruto de mi imaginación o, por lo menos, eso entiendo yo después de haber visitado el CIA Kids (para cachumbeles, dícese in inglis).
Resulta que Jone no anda muy surtida de ropa de invierno y nuestra misión de arreglar ese problema falló estrepitosamente en España. ¡Allí ya es verano, oye!
De regreso a Suiza, como decía, me dirijo a CIA Kids para evitar la futura congelación de nuestra cachorra y descubro que toda la ropa es...¡es para estar medio en pelotas! Bueno, no bien, bien medio en pelotas pero no para ir abrigado en condiciones. Doy hasta tres vueltas por la tienda sin encontrar nada hasta que, finalmente, encuentro un pequeño montón en el exterior con monos de invierno. No me refiero a los macacos japoneses sino a los monos de invierno para bebé. Esos en los que el bebé no sólo se abriga sino se inmoviliza por completo.


Y aquí algunos ejemplos diabólicos que he descubierto...¡Pero pobres criaturas!


Pues bien, ahí que voy al montón de los renegados cuando descubro que sólo hay un mono (horripilante por cierto) y demasiado pequeño para Jone (Godzilla, entre nosotros). Me dirijo a la dependienta en mi francés patatero para, afortunadamente, derivar la conversación en castellano. ¡¡Todo el mundo habla aquí de todo menos yo!!
Después de dar gracias a Dios por sus conocimientos lingüísticos, le digo a la buena mujer : "¿Sólo tenéis esta ropa de invierno?" "Sí, es que ya estamos con la primavera" me responde. Bromeando le respondo: "¡Ah! ¿La primavera ya ha llegado?" Ella, sin ver la gracia del asunto y seguramente pensando que yo era jilipollas integral, me explica todo el marketing sobre el tema y que, en coclusión, ni monos para bebé ni macacos japoneses hasta el año que viene. Acaba ahí la conversación y abandono la tienda pensando que quizá otras tiendas se apiaden de nosotros.

Llegué hasta el H&M del centro y visité otras tiendas en el camino. La primavera también había llegado allí. Cuando abandoné la última de las tiendas (y tras ajustar por enésima vez el gorro de lana de Jone) sólo deseé que el próximo otoño fuera bien tórrido para poder lucir con alegría el bañador que, a este paso, tendré que comprarme pasado mañana...

miércoles, 14 de diciembre de 2011

¡Japi Crismas tu yuuuu!

El descorciento se está apoderando de mí estos días. ¡Resulta que en nada es Navidad!
Salimos de nuestra humilde morada y... ¡PATAPUM!
Nos encontramos el interior del ascensor de esta guisa:


Llegamos a la entrada de nuestro bloque y...¡PATAPUM!
Un pequeño abeto surtido de bolas y espumillones aparece ante nuestras narices:

"¡OoOooOOOOOOohhh!!! ¡Árbol sagrado!"

Y lo más fuerte. ¡PATAPUMCHIMPUN!
¡Los de H&M han contratado al primo de Raphael para anunciar sus camisas de Nochevieja!¡Y qué precios, oiga!


Puro desconcierto...

lunes, 28 de noviembre de 2011

Lo que no debes comprar en un Badulaque...

Ayer nos disponíamos a salir de casa para comer unas lentejas en casa de Rodrigo (otro espía) cuando descubrimos que (¡Oh, cielos!) nos quedaban sólo 4 pañales. Domingo, a punto de comer lentejas y sin pañales para Jone. ¡Alerta máxima!

Marc, raudo y veloz, salió de casa para subsanar el problema. Regresó a nuestra madriguera a la media hora y lo hizo con unos pañales del badulaque turco de la rue de Lyon. Marca FLEX, como los colchones. "A ver qué tal están estos pañales. Son los únicos que he encontrado..." me dijo mi hombre y padre de nuestra cachorra. Nos fuimos a comer las lentejas con la sensación de estar salvados. El que tenga bebés cagoncetes lo entenderá perfectamente. Las lentejas estaban muy buenas, por cierto.

Al día siguiente estreno uno de los pañales turcos. Son hasta bonitos. Tienen dibujitos de ositos bastante majos aunque el pañal resulta demasiado plastificado al tacto. "Bueno, no será para tanto..." pensé.

Regreso con Jone de su paseo matutino y con el primer cambio descubro que el puñetero pañal turco le ha hecho una herida. Comparo los pañales turcos con uno de los anteriores y confirmo el causante de dicha fechoría. Las tiras elásticas antiescapes son demasiado rígidas y su tacto es parecido al de un hilo tenso. En mi mente, visualizo una de las naves industriales donde fabrican los pañales FLEX ardiendo bajo una lluvia de meteoritos. Nadie muere, no obstante.

"Ha sido un infierno. No se ha salvado ni una pañal..."

Por la tarde nos deshacemos de los pañales del badulaque y compramos pañales en condiciones. Tres paquetones para ser exactos, por si las moscas.


martes, 18 de octubre de 2011

Chapuzón en el lago.

Ayer fue un día especial porque, después de mucho tiempo, pude salir a correr y completar el circuito que solía hacer por aquí antes de ser mamuchi.
El circuito pasa por la zona de las embajadas (cerca de la ONU), atraviesa varios parques y acaba delante de Bains de Paquis (esa zona de baños apta para macacos en invierno y para focas en verano). El plan era que, mientras yo corría, Marc paseaba a Jone hasta encontrarnos al final del circuito.
La cosa no se me dió desastrosamente mal aunque tuve que pararme a los 27 minutos por culpa de un gemelo a punto de estallar. Después seguí corriendo y llegué a Paquis justo cuando Marc y Jone lo hacían por su lado.
Aún estaba sudando cuando me pegué un baño en el lago. El agua, como diría mi padre, estaba cojonuda (de fría, vamos) pero el chapuzón me puso muy contenta. Decidimos quedarnos en Paquis a cenar y todo estaba muy rico, rico, rico.
Y pensaréis que para qué os cuento ésto. Pues os lo cuento porque hoy no me puedo mover por culpa de unas agujetas del copón...
Aún así espero que, con un poco de entrenamiento patatero, pueda correr l'Escalade de este año y no morir en el intento.

martes, 11 de octubre de 2011

Va de marathones.


Acabo de leer una noticia que me ha dejado de piedra.
Resulta que una mujer ha completado en unas 6 horas el marathon de Chicago estando embarazada de, ojo al dato (con tono de Súper García), nueve meses. ¡Toma ya!
La mujer se puso de parto nada más cruzar la línia de meta y tuvo que salir corriendo de nuevo hacia el hospital más cercano. Ha traído al mundo (como se suele decir) una niña sana como una manzana y todo el mundo está más feliz que una perdiz.
Cuando he leído la noticia me he acordado de los monitores del gimnasio al que iba y de como me daban la brasa con "si estaba bien" y el "¿no te parece ya demasiado? ¡Yo que no hacía nada! Ven a esta mujer por las calles de Chicago a la altura del kilómetro 32 y les da algo...

Para leer la noticia por si "sus pensáis" que digo yo mentiras.

Y aún tengo pendiente lo de mi parto...

martes, 17 de mayo de 2011

El ejército de nórdicas, Joan Herrera y mi parto inminente.

Hoy me han pasado un montón de cosas. Bueno, si lo pienso detenidamente, en realidad no me han pasado muchas cosas pero hoy ha sido un día, por decirlo de algún modo, completo, completo, completo.
En primer lugar hoy ha sido un día especial porque hoy he empezado mi curso pre-parto.
En mi caso voy con unas sesiones de retraso al curso porque hace sólo unas semanas que decidimos dejar el seguimiento en la clínica privada Quirón para derivarnos al hospital comarcal de Igualada, situado a cinco minutos de casa y con pautas bien explicadas del protocolo de parto que allí practican. Información clara y concisa.
Nuestra nueva comadrona (Silvia) se puso manos a la obra y nos informó sobre el cursillo y, por fin, hoy he podido incorporarme a un grupo.
La verdad es que no estaba especialmente emocionada con la idea del curso en sí mismo pero sí tenía ganas de conocer otras parturientas por eso de compartir experiencias y dudas sobre el embarazo.
Desde hace un tiempo estoy informándome sobre el parto y he descubierto muchas teorías que critican abiertamente la excesiva medicalización que nuestra sanidad hace de este proceso fisiológico y absolutamente natural. Al respecto, puedes encontrar teorías más o menos catalogables como naturistas o iluminadas (con todo mi respeto) pero también estudios profundos de la OMS que abiertamente avalan la idea básica de intervenir lo menos posible en el parto para que éste se produzca de la mejor manera no sólo en términos de salud física sino también de salud mental y emocional para mamás y bebés.
Todo ésto explica porqué decidimos dejar las visitas en la Quirón y ya me estoy yendo por las ramas... En la Quirón, durante mi última visita con mi ginecóloga, descubrí que hacer preguntas sobre el parto que allí practican resultaba muy incómodo y me hicieron sentir como si fuera una pseudoprogrehippy con pretensiones de parir de modo ancestral. Yo, la verdad, sólo quería información porque como le dije a la señora doctora más miedo me da no saber qué va a pasar que el hecho de sufrir como una perra (tal cual) por parir como las mujeres lo han hecho ( y lo hacen en muchos lugares) desde que el mundo era mundo. A ésto ella siguió sin desvelarme protocolo alguno y su mejor respuesta fue algo así como : " Ay querida, ya verás qué pronto pedirás la epidural..." Conclusión: salí corriendo de allí no fuera que tuviera que pasar por el calvario que pasan muchas mujeres que no entienden que las traten como enfermas cuando solamente están pariendo...¡¡Pero bueno que eso ya es del cuaternario!! ¡Que quiero hablar de HOY!
Pues llego al curso y efectivamente coincido con una docena de parturientas. ¡Míralas, todas como yo!
Me dicen de cuantas semanas están y si llevan niño o niña. Lo típico. Descubro que soy la preñada con más semanas de embarazo. Cosa que tampoco me extraña.
Hoy la sesión era de post-parto porque resulta que la del parto ya me la he perdido. Yo me lo he tomado con filosofía porque a decir verdad no creo que una sesión de soplidos vaya a cambiar nada sobre el tema de sufrir como una perra...¡Digo yo!
En cualquier caso el curso ha empezado con una sesión de estiramientos que bien pronto me han hecho pensar en no asistir a las siguientes sesiones por esto de invertir mejor el tiempo en otra cosa. Algo como ¡qué sé yo! leer tranquilamente todos los periódicos del día con un par de cafés con leche, por ejemplo...
Todas esas tías estaban de menos semanas que yo y todas lamentaban su estado de forma, su malestar general, su fatiga, su ai, ai, ai...Yo pensaba que, con todas las miradas de rechazo que a veces me encuentro en el gimnasio al que voy, mejor estaba yo con mis prácticas de loca (dícese hacer ejercicio moderado) que todas ellas juntas y me venía como una indignación muy grande por ver como un montón de tías preñadas no sólo aceptaban el rol de enferma-preñada sino que lo alimentaban tan ricamente. ¡¡Pero que no estamos enfermas!! Bueno en fin...
Dejamos los estiramientos del inserso preñadil y comenzamos a hablar del plan de parto.
El plan de parto es como una especie de contrato que el hospital de Igualada, como los denominados hospitales respetuosos con el parto, ofrece a las parturientas. En este documento puedes especificar qué tipo de asistencia deseas si es que las condiciones lo permiten y, en suma, puedes acordar aspectos como el tipo de anestesia o de proceso de dilatación que prefieres. Todo muy claro y muy bien, la verdad.
Bueno pues a medida que se inician las explicaciones compruebo que todas las asistentes al cursillo no sólo están acojonadas por el parto sino que manifiestan su incredulidad hacia las corrientes de no medicalización del mismo como si fuera cosa de imbéciles profundas el preferir sufrir en lugar de dejarse hacer por los médicos. Personalmente no sé cómo será mi parto pero os garantizo que no hay mujer que habiendo parido no hable de una historia de dolor por mucho que
se haya sometido o no a anestesia o a cesarea programada. Lo dicen las mujeres y lo dice la OMS que certifica los cientos de inconvenientes que tiene la intervención sobre el proceso con la excusa de ahorrar molestias. A hilo de todo ésto, paises como Alemania, Holanda o todos los nórdicos no sólo siguen las recomendaciones de la OMS en este sentido sino que es muy habitual tener lo que aquí llamamos parto natural en las propias casas con comadronas facilitadas por los respectivos sitemas sanitarios estatales. En todos estos paises las tasas de cesareas son muy inferiores a las nuestras y las tías paren tal cual, en muchos de los casos, porque supone un gran ahorro para el sitema sanitario y son contrastados los beneficios médicos que tal práctica comporta. Las mujeres se recuperan mejor y tienes menos depresiones post-parto. ¡Y no lo digo yo! Lo dice la OMS.
Las tías que allí estaban manifestaban su conformidad con la idea de "a mí que me saquen el bebé y punto" que a mí me suena a "yo paso de lo de sufrir como una perra" como si el parto sólo fuera sufrir...¡En fin! Que me ha vendio como muy mal rollo y no sé cómo explicarlo...Me he sentido como avergonzada por estar rodeada de tías que no confían en lo que yo llamo madre naturaleza o algo así pero más me ha tocado la moral pensar que las malditas vikingas (por poner un ejemplo) tienen los ovarios mejor puestos que nosotras...¡Osea! En plan surrealista y para mis adentros yo pensaba, en mala hora se presente un ejército de vikingas, ancianas o jóvenes, mujeres que paren porque tienen un par y porque no hay más hostias, a nuestras tierras porque como nos tengamos que defender yo creo que estamos perdidas...


Yo no sé cómo pariré pero lo que sí sé es que quiero parir y me quiero enfrentar a ello como algo que mi amuma también hizo y punto. Si luego me tengo que hacer una cesarea pues qué le vamos a hacer pero no se me ocurre pensar en que nada más llegar al hospital quiero que me insensibilicen por si acaso sufro...¿Pero y si no tuviéramos médicos qué? ¿Y si mi bebé quiere salir de imprevisto esta noche? ¿Me voy a morir? ¿Me habría muerto si estuviera en la jungla? Aich...Estoy perturbada...

La verdad es que he salido pensando que quizá los nórdicos y los alemanes son como son, en parte también, por algo tan aparentemente tonto como la forma en que sus mujeres se enfrentan al parto. Me ha sonado a gente, como he dicho antes, con un par. A gente que si hay que pasar por un sitio se pasa y punto. Las chicas que hoy he conocido me han dado la impresión de, no sé cómo explicarlo, de flaqueza. Quizá dicho así suena a pseudopanfleto nazi por mi parte pero me ha dado la impresión de poder encajar con algo de ésto que llamamos crisis y que afecta a todas nuestras esferas sociales. Me venían pensamientso tales como qué poco carácter tenemos...En fin, no sé si me explico... Creo que estoy fatal de lo mío...

Superado el curso y con estas reflexiones de perturbada decido ir a hacer un café con leche y un minibocata de jamón. Me lo merecía.
Leo el periódico y compruebo que las manifestaciones convocadas por el movimiento Democracia Real han tenido mucho éxito. Pienso en ello y se me conecta con lo de que nuestras mujeres se cagan literalmente ante el parto y en las vikingas con los ovarios bien puestos. Pienso que el que algo quiere algo le cuesta...

Me voy a visitar el cajero automático del señor Botín pensando en qué tipo de ciudadana soy y en la resignada complicidad que tengo con la suciedad de lo que llamamos el sistema teniendo mis pocos euros al servicio precisamente de dicho señor, entre otros.


Me acerco al cajero y para mi sorpresa un grupo de gente me medio acorrala. Llevan panfletos y rápidamente compruebo que son del partido político Iniciativa-Verds. No sólo me veo rodeada de unos cuantos de ellos interesándose por mi estado de salud mientras me ofrecen unas semillas de girasol (¿regalo progre maravilloso que me impulsará a votarles?) sino que aparece el mismísimo señor Joan Herrera ante mis narices. Su líder.


Yo que venía pensado en hordas de vikingas con un par, en Democracia Real, en el maldito señor Botín y en que estoy fatal de lo mío, me quedo mirando al señor Joan Herrera con lo que imagino era una cara de media risa-medio indiferencia-medio buenas maneras...Se interesa por mi estado y lo único que me sale decirle es que su aspecto es mucho mejor en persona, cosa que además era cierta. Él me lo agradece diciendo que prefiere oir algo así que lo contrario y yo le contesto que si pensara lo contrario no le habría dicho nada porque soy muy políticamente correcta, incidiendo un poco cínicamente (lo reconozco) en el concepto políticamente correcto...Él parece notarlo y me sonríe forzadamente mientras me desea suerte con mi estado acariciándome el brazo amistosamente. Se van y me quedo mirando mi sobre de semillas de girasol pensando: ¡¡¡pero cuánta jilipollez!!!


Y el día, amigos, no acabó aquí...