martes, 1 de octubre de 2013

El coñazo de comprar un coche nuevo (Vol.1)

Señoras y señores, empieza nuestra búsqueda de vehículo.

Habiendo pagado los tratamientos paliativos de Skodi (ruego me perdone) decidimos, ya que estábamos, echar un vistazo a los Skoda. 

En Skoda tenían sofás y zona de juegos para niños. Detalle que, en relación al coche a comprar, importa un pito pero que con La Cachorra dormida fue providencial. La Cachorra se pasó la siesta en el sofá y nosotros pudimos mirar los coches y charlar con el vendedor tranquilamente.

El vendedor de Skoda era un tío majete y clavadito a Máximo Pradera. Observo que es fumador porque su camisa blanca tiene un bolsillo y en éste se adivina una cajetilla de tabaco. Fuma Marlboro.
 


Más allá de este parecido sin importancia, el tío tiene la bondad de darnos consejos dignos de alguien que quiere arruinar el concesionario donde trabaja. Nos dice que no compremos el coche en Suiza y que nos vayamos a Francia. Nos dice que él mismo es frontalier (francés residente en las Francias pero que curra en las Suizas) y que nos vayamos a Annemasse (Francia) porque allí están todos los concesionarios. El tío, por otro lado, no nos dice nada que no sepamos pero nos sorprende que nos lo diga tal cual. Yo hasta en broma le digo si realmente trabaja ahí o si es un actor. El tipo se ríe y me dice que prefiere ser legal y decir las cosas como son.¡Olé!

Miramos los coches y ahí confirmamos que nosotros, de coches, ni pajolera idea... 

Máximo Pradera nos plantea dilemas de diversa envergadura tales como nuestro consumo anual de kilómetros, nuestro tipo de conducción o si preferimos cuero o pata de gallo en los asientos. Bueno, la pata de gallo no nos la ofrece (que ya está muy viejuna) pero nos plantea dilemas estéticos similares. Todo muy difícil de responder.

Con cara de boniato, le decimos al buen hombre que queremos un coche familiar. El tipo nos conduce hasta un coche. Abre el maletero y descubro que un maletero de coche puede ser incluso más grande que nuestro antiguo estudio ginebrino. Se trata del Octavia Combi. Muy bonito.
 
El tipo nos sigue planteando dilemas estéticos a lo que Mi Hombre le responde, lo que sería en castellano raso, que todo lo relativo a las estética automovilística se la sopla y que quiere saber qué le va a costar la broma. El hombre nos habla en aproximaciones y nos acompaña a la sección Mazda que también está allí.

Los Mazda son muy bonitos (también) pero lo mejor que tienen es que cada modelo tiene tres acabados. El básico, el medio y el chachi pilongui. Y punto pelota. Lo malo es que, si bien comprar un Mazda te ahorra decisiones tan duras como decidirte por la piel de vaca o el ante azul corinto en los asientos, estos coches valen una mortaja. Son mu caaaaaro, que diría un señor sensato de pueblo.   

Tras despedirnos entre risas con Máximo, abandonamos el universo Skoda-Mazda y, como nos viene de camino, nos vamos a BMW.

El universo BMW parece regirse por leyes distintas. Entramos en la tienda y lo hacemos con La Cachorra ya despierta. En este universo no hay sofás ni, mucho menos, zona infantil. Está claro. La elegancia de un BMW de gama alta quedaría arruinada junto una caja de IKEA (de esas baratas) llena de juguetes usados y un kit de mesa y sillas infantiles de IKEA (de los baratos también). En fin...

Preguntamos si podemos ver las voitures  y ahí que aparece nuestro vendedor.

Continuará...


2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Ai Edu, si nuestra celeridad te parece espeluznante, espera a descubrir lo que pasó en el universo BMW...Terror del bueno!

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