miércoles, 2 de octubre de 2013

A lo Attenborough

Esta mañana, tras dejar a La Cachorra en la guarderia, me he echado al campo con la intención de dar un paseo y sacar unas fotangas. 

Decido ir a buen ritmo y me tomo además la libertad de atravesar los campos de cultivo de las buenas gentes de mi pueblo. Como estoy en las Francias y no en el estado americano de Missouri, no tengo miedo a que ningún propietario tome represalias aprovechando que además pertenece a la Asociación Nacional del Rifle y ahí que prosigo con mi allanamiento campestre.

En un momento dado, a lo lejos, diviso una manada de vacas plácidamente acostada sobre la hierba. El cielo es plomizo y la hierba presenta un color verde brillante espectacular que, contrastado con el blanco de las vacas, invita a acercarme al grupo. El David Attenborough que llevo dentro me dice que me acerque. "Asérquese Sra. Pradous, la photo va a quedar cojhoniuda!". Mi David Attenborough me habla en español pero con un acento terrible... 

Arriesgando mi vida, decido sortear el cercado eléctrico de ganado. La vida no la pierdo pero me llevo una minieletrocución en el muslo que, inevitablemente, hace que me cague en la madre que parió a Panete. Pero yo ahí sigo. Mi ganado vacuno me espera y el verde de la hierba sigue igual de verde.

Encontrándome a unos cuantos metros de mi objetivo algo catastrófico sucede. Las vacas me han descubierto. Yo me paro. Ellas me miran. Yo sigo parada. Las vacas se miran y, una tras otra, deciden levantarse y alejarse, más si cabe, de un ser humano tan extraño y con un objeto en las manos de dudosa utilidad. A tomar por el saco la manada de vacas durmiente....

El mejor documento del encuentro ha quedado tal que así. Obsérvese la tensión latente del grupo.


Decido abandonar el allanamiento de ese campo y vuelvo a sortear la valla eléctria, esta vez, con mejor suerte.

Recupero un camino vecinal y allí descubro que mis zapatos han quedado así de bonitos...


Ciertamente la vida del David Attenborough aficcionado está llena de obstáculos. Y de barro...



 "Sra. Begounhia, esse percanse con el barrou no es nada. Aquí mi amigou me está dejando la jacket como unos sorrous!"

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