Con la idea de hacer un triatlon en mente, ya he ido tres veces a la piscina. Todo un record, señores.
El triatlon que me gustaría probar es el "sprint" o corto, para que nos entendamos. Me gustaría hacer el de Ginebra (que será en julio) y en éste la parte de natación es de 500 metros. Normalmente son 750 metros y por eso, porque es más cortita, me siento más animada a intentarla.
La cosa es que yo de nadar y de distancias no tengo pajolera idea pero, pese a mi ignorancia, lo de nadar 500 metros se me antoja un poco cansado. A bote pronto, si además me imagino nadando dicha distancia en el lago, pues ya te cagas...
Al día siguiente de tomar la decisión de preparame para el triatlon, me fui a la piscina de Ferney. Lugar de reunión y acceso de lo más inquietante...
Pues bien, el reto era saber si, por lo menos, podría nadar 500 metros sin morir en el intento. Me metí en la piscina y ahí que fui. Tenía que hacer 20 piscinas y hacerlas seguidas.¡No veas! Morirme no me morí pero me costó un huevo y parte del otro...
Mientras nadaba realmente pensé que hacerlo en el lago sería harina de otro costal y que, si no quería montar un numerito de rescate, me lo tendría que currar de verdad.
En el lago no hay bordillo salvador y eso de nadar y no ver ni hostias me da un poco de miedo. Que yo ya sé que el tiburón blanco no es de agua dulce pero eso de mirar por las gafas y verlo todo negro no me gusta un pelo...

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