lunes, 7 de octubre de 2013

Vade retro Pantoja!

Debido al parón vacacional en las Grecias, el retorno a la guardería de La Cachorra está siendo un pequeño via crucis. Ahora, después de una semana y pico, parece que la cosa va remitiendo. Remitiendo muy poco a poco, pero remitiendo.

Lo peor no es que la pobre criatura empiece a gimotear cuando ve la puerta del recinto o que se me agarre al cuello cual posesa al borde del ataque de nervios. Lo peor es la Pantoja infernal que, ante los lagrimones de mi hija, intenta poseerme. Esa Pantoja que quiere coger a mi niña en volandas y huir con ella al grito de : "Suh muerto tóos! Mi niña hoy no se queda aquí!"

Aunque la Pantoja tiene poderes y métodos de persuasión insospechados, estoy aguantando el tipo. Y lo aguanto pese al dolor de craneo que siempre provoca el emerger de una peineta de palmo sobre mi coronilla. Ésto, lo juro, no es tan fácil como parece...

Cada mañana dejo a La Cachorra en su clase y salgo por la puerta escuchando sus gritos. Tener que lidiar con ella así y con la maldita Pantoja me deja muy mal cuerpo pero siempre me digo que va a superarlo y que, además, tiene que hacerlo. Sólo espero que, por favor, eso suceda más pronto que tarde...

viernes, 4 de octubre de 2013

jueves, 3 de octubre de 2013

El coñazo de comprar un coche nuevo (Vol.2)

Después de visitar el universo Skoda y Mazda de la mano de Máximo Pradera, nuestro viaje a lo desconocido prosigue. La siguiente de nuestras paradas es la galaxia BMW. Nuestro nuevo guía intergaláctico nos espera.

Efectivamente, nos encontramos en el universo BMW. Como ya dijera en el Vol.1, aquí no hay rincón infantil y sí, en cambio, un rincón de lo más achilipú donde sirven cafés Nespresso. Imagino que los cafeles serán gratuitos pero este es un detalle que desconozco. Yo me lo imagino porque, con la pasta que cuestan los BMW, bien podrían invitarte a un café y, de paso, hasta regalarte un par de cafeteras. Digo yo...

Cuando entramos al concesionario lo hacemos con Jone despierta y con la elegancia que nos caracteriza. Preguntamos si podemos ver las voitures y ahí que aparece nuestro vendedor. No tiene nada que ver con Máximo Pradera. Es un tipo clavado a Kojak.


El tipo está bien entrado en la cincuentena pero, la verdad, está en buena forma. Por no tener, no tiene ni barriga y parece de esos hombres que se cuidan. De esos que sí usan cremas y que también se hacen la manicura. 

La camisa que lleva es blanca pero sin bolsillo. Debido a este detalle no sé si fuma y si, en tal caso, también le pega al Marlboro pero os puedo decir que la camisa que lleva está planchada y reluciente. La camisa que lleva es de las güenas. Efectivamente, aunque yo soy una cutre a la que estos detalles se la soplan (y a  mucha honra) no soy ciega. Que sepáis que sé reconocer la elegancia cuando la veo.

Prosigo. 

Tras apretón de manos reglamentario, Kojak nos somete al mismo (y extraño) interrogatorio. Que qué coche queremos, que cuánta potencia deseamos, que cuánto viajamos al año, que cuánto nos gusta conducir. Nosotros le decimos que queremos un coche familiar. Nuestra respuesta comodín.

El tipo nos pide que le sigamos y ahí que vamos. Nos conduce a un coche que es muy bonito pero que no tiene ni cinco puertas. Se trata de un modelo deportivo y yo me pregunto si nuestra respuesta comodín no es, en realidad, poco precisa. 

El coche se trata de un nosécuantos de la Gama 1. Nosotros de coches no sabemos un pimiento y así se lo transmitimos a Kojak quien, encantado, nos explica las maravillas de la Gama 1. Tras un buen rollete, y en castellano, la Gama 1 viene a ser la gama más económica (¡que no barata!) de BMW. Bueno, bueno, bueno. En buena hora se me ocurrió transmitirle tal cual lo que había yo entendido de su explicación. El hombre nos puntualiza que, si bien la Gama 1 tiene un precio más accesible, la calidad sigue siendo BMW. Y tal puntualización nos la hace con el dedo índice levantado. Me dieron ganas de decirle: "Que sí Kojak, pero siguen saliendo más baratos ¿verdad?". Pero me reprimí y ahí que fuimos a ver otro modelo. 

Nos vamos hasta un coche, esta vez sí, familiar. Nos saltamos la Gama 2 y subimos directamente a la Gama 3. Nos es que nos quieran timar (de momento). La Gama 2, por lo visto, no existe pero ese fue un misterio que no quise esclarecer con Kojak.

El coche es el modelo Touring. A mí me suena a Tuning pero este coche ni tiene llantas macarras ni alerones horteras para poner cubatas a medianoche. ¡Qué va! Se trata de un coche con un maletero para ocultar 12 cadáveres sin necesidad de corte. Con un interior cuidado en todos los detalles

Kojak sigue hablando del maletero mientras, de soslayo, echo una mirada a un cartelito y descubro el precio del vehículo. El Tuning, como era de esperar, vale una pasta inhumana.

Dejamos el Tuning y vamos más allá en la galaxia BMW. Pasamos de la Gama 4 y nos vamos a la 5. Que por ahí te la...Bueno, supuestamente tenemos que llamar coche a eso que vimos y no barca con ruedas. El coche, por cierto, es también familiar y el maletero bien podría albergar la Cosa Nostra ejecutada al completo. Viene a costar 100000 CHF. Kojak nos pregunta por nuestra opinión y le decimos que este coche nos viene grande a todos los niveles. Se lo decimos educadamente aunque lo que me habría gustado decirle es que ni harta vino pagaría esa pasta por un coche. "¿Vale, Kojak?" 

Kojak sigue haciendo su trabajo y dejamos a un lado la barca con ruedas para pasar, directamente, al modelo Tanque. Por lo visto se trata de un modelo nosécuantos de la Gama X. De verdad que no entiendo la lógica de las gamas de esta gente. En fin.

El Tanque-X es uno de esos coches enormes que, para rematar el asunto, son 4x4. De esos que, desgraciadamente, no circulan exclusivamente por el desierto australiano sino por tu ciudad. De esos que siempre ocupan dos plazas de parquing a falta se espacio donde meterlos y que en consecuencia siempre te joden tu posible aparcamiento en el centro de tu ciudad en hora punta. De esos coches estoy hablando, sí.

Kojak, cómo no, nos muestra el maletero del Tanque aunque nosotros ya ni le prestamos casi atención. Amablemente le decimos que no estamos interesados en algo así. Obviamente no queremos tener que recurrir a prostituirnos para pagar su precio pero, claro está, ahorramos esta explicación al buen hombre. 

Nuestro hombre se interesa nuevamente por nuestra opinión y, en esta ocasión, no puedo reprimirme y le digo, educadamente, que estos vehículos no me gustan. Kojak parece perder, casi imperceptiblemente, su sonrisa de vendedor y, matado por la curiosidad, me pregunta el porqué. ¿Tendría Kojak uno igualito? En mi tono más educado le digo que "personalmente considero que son demasiado grandes y que, quizá más por culpa de sus conductores que no del vehículo en sí, son un tanto invasivos".  Habría sido muy grande decirle que estos coches tanques me parecen una mierda y que más les valdría a sus dueños gastar la pasta que cuestan en una buena prótesis de pene si es que eso es, en realidad, lo que necesitan. Pero claro, el control-z no se ha inventado para la vida real y me conformo con la primera respuesta. Descafeinada, supuestamente elegante pero absolutamente falsa. 

Viendo que el Tuning se acerca más a lo que buscamos (ejem) ahí que abandonamos la exposición de estrellas de la galaxia BMW y seguimos a Kojak hasta su mesa. Una vez allí, informamos al buen hombre que Mi Hombre trabaja en el CERN y que había llegado a nuestros oidos que BMW tiene condiciones especiales para los cernícolas. Bueno, de hecho, por eso mismo nos dejamos caer por allí...

Kojak, tras permanecer en silencio unos segundos, se levanta de su silla y desaparece. Al cabo de un minuto aparece con otro tipo. Se trata del especialista en operaciones con personal diplomático. Un tipo más joven que, tras apretón de manos reglamentario, nos invita a seguirle hasta su despacho.

Continuará...

 

miércoles, 2 de octubre de 2013

A lo Attenborough

Esta mañana, tras dejar a La Cachorra en la guarderia, me he echado al campo con la intención de dar un paseo y sacar unas fotangas. 

Decido ir a buen ritmo y me tomo además la libertad de atravesar los campos de cultivo de las buenas gentes de mi pueblo. Como estoy en las Francias y no en el estado americano de Missouri, no tengo miedo a que ningún propietario tome represalias aprovechando que además pertenece a la Asociación Nacional del Rifle y ahí que prosigo con mi allanamiento campestre.

En un momento dado, a lo lejos, diviso una manada de vacas plácidamente acostada sobre la hierba. El cielo es plomizo y la hierba presenta un color verde brillante espectacular que, contrastado con el blanco de las vacas, invita a acercarme al grupo. El David Attenborough que llevo dentro me dice que me acerque. "Asérquese Sra. Pradous, la photo va a quedar cojhoniuda!". Mi David Attenborough me habla en español pero con un acento terrible... 

Arriesgando mi vida, decido sortear el cercado eléctrico de ganado. La vida no la pierdo pero me llevo una minieletrocución en el muslo que, inevitablemente, hace que me cague en la madre que parió a Panete. Pero yo ahí sigo. Mi ganado vacuno me espera y el verde de la hierba sigue igual de verde.

Encontrándome a unos cuantos metros de mi objetivo algo catastrófico sucede. Las vacas me han descubierto. Yo me paro. Ellas me miran. Yo sigo parada. Las vacas se miran y, una tras otra, deciden levantarse y alejarse, más si cabe, de un ser humano tan extraño y con un objeto en las manos de dudosa utilidad. A tomar por el saco la manada de vacas durmiente....

El mejor documento del encuentro ha quedado tal que así. Obsérvese la tensión latente del grupo.


Decido abandonar el allanamiento de ese campo y vuelvo a sortear la valla eléctria, esta vez, con mejor suerte.

Recupero un camino vecinal y allí descubro que mis zapatos han quedado así de bonitos...


Ciertamente la vida del David Attenborough aficcionado está llena de obstáculos. Y de barro...



 "Sra. Begounhia, esse percanse con el barrou no es nada. Aquí mi amigou me está dejando la jacket como unos sorrous!"

martes, 1 de octubre de 2013

Motivación. Videos para correr y para todo lo demás (Vol.5)

Hoy presentamos: "Ganar en la derrota"







Y el ejemplo definitivo...



El coñazo de comprar un coche nuevo (Vol.1)

Señoras y señores, empieza nuestra búsqueda de vehículo.

Habiendo pagado los tratamientos paliativos de Skodi (ruego me perdone) decidimos, ya que estábamos, echar un vistazo a los Skoda. 

En Skoda tenían sofás y zona de juegos para niños. Detalle que, en relación al coche a comprar, importa un pito pero que con La Cachorra dormida fue providencial. La Cachorra se pasó la siesta en el sofá y nosotros pudimos mirar los coches y charlar con el vendedor tranquilamente.

El vendedor de Skoda era un tío majete y clavadito a Máximo Pradera. Observo que es fumador porque su camisa blanca tiene un bolsillo y en éste se adivina una cajetilla de tabaco. Fuma Marlboro.
 


Más allá de este parecido sin importancia, el tío tiene la bondad de darnos consejos dignos de alguien que quiere arruinar el concesionario donde trabaja. Nos dice que no compremos el coche en Suiza y que nos vayamos a Francia. Nos dice que él mismo es frontalier (francés residente en las Francias pero que curra en las Suizas) y que nos vayamos a Annemasse (Francia) porque allí están todos los concesionarios. El tío, por otro lado, no nos dice nada que no sepamos pero nos sorprende que nos lo diga tal cual. Yo hasta en broma le digo si realmente trabaja ahí o si es un actor. El tipo se ríe y me dice que prefiere ser legal y decir las cosas como son.¡Olé!

Miramos los coches y ahí confirmamos que nosotros, de coches, ni pajolera idea... 

Máximo Pradera nos plantea dilemas de diversa envergadura tales como nuestro consumo anual de kilómetros, nuestro tipo de conducción o si preferimos cuero o pata de gallo en los asientos. Bueno, la pata de gallo no nos la ofrece (que ya está muy viejuna) pero nos plantea dilemas estéticos similares. Todo muy difícil de responder.

Con cara de boniato, le decimos al buen hombre que queremos un coche familiar. El tipo nos conduce hasta un coche. Abre el maletero y descubro que un maletero de coche puede ser incluso más grande que nuestro antiguo estudio ginebrino. Se trata del Octavia Combi. Muy bonito.
 
El tipo nos sigue planteando dilemas estéticos a lo que Mi Hombre le responde, lo que sería en castellano raso, que todo lo relativo a las estética automovilística se la sopla y que quiere saber qué le va a costar la broma. El hombre nos habla en aproximaciones y nos acompaña a la sección Mazda que también está allí.

Los Mazda son muy bonitos (también) pero lo mejor que tienen es que cada modelo tiene tres acabados. El básico, el medio y el chachi pilongui. Y punto pelota. Lo malo es que, si bien comprar un Mazda te ahorra decisiones tan duras como decidirte por la piel de vaca o el ante azul corinto en los asientos, estos coches valen una mortaja. Son mu caaaaaro, que diría un señor sensato de pueblo.   

Tras despedirnos entre risas con Máximo, abandonamos el universo Skoda-Mazda y, como nos viene de camino, nos vamos a BMW.

El universo BMW parece regirse por leyes distintas. Entramos en la tienda y lo hacemos con La Cachorra ya despierta. En este universo no hay sofás ni, mucho menos, zona infantil. Está claro. La elegancia de un BMW de gama alta quedaría arruinada junto una caja de IKEA (de esas baratas) llena de juguetes usados y un kit de mesa y sillas infantiles de IKEA (de los baratos también). En fin...

Preguntamos si podemos ver las voitures  y ahí que aparece nuestro vendedor.

Continuará...


Skodi, viejo amigo

Como vamos a estar 5 añitos por aquí, hemos decidido dejar de ser unos ilegales y afrancesar la matrícula de Skodi. Para tal acometido llevamos el coche a reparar con la idea de ponerlo a punto para pasar todos los controles que dicho afrancesamiento requieren.

Ayer dejamos a Skodi a las 7 de la mañana en el concesionario Skoda y a las 12:30 recibiamos una llamada de dicho concesionario informándonos del estado del coche. Básicamente nos dijeron que nuestro Skodi, fiel y leal compañero de batallitas on the road, está hecho una ruina. Nosotros pensábamos que había que reparar una ventana (que ni sube ni baja), el ventilador (que sólo funciona a máxima potencia) y el maletero (que ya no se abre desde fuera). ¡Pues no! Resulta que el coche tiene, además, el embrague a punto de perder las bragas y el parachoques de delante a punto de dejarte en bragas en cualquier momento. Conclusión: el bueno de Skodi está en las últimas. 

Ante la eventual defunción definitiva, ayer decidimos dar a Skodi un tratamiento paliativo y, cual ministro español de sanidad, tratar al paciente invirtiendo lo mínimo. Skodi, amigo mío, ruego me perdones algún día por este trato miserable. En fin.

La cosa es que ayer se precipitó en nuestras vidas una de esas tareas coñazo que teníamos reservadas para un futuro: comprar un coche nuevo. Ayer, porque sí, ha empezado nuestro periplo por ese universo llamado automoción y por esos lugares llamados concesionarios. El coñazo, amigos, ya está aquí.