"Había una vez, hace no mucho tiempo y en un reino no muy lejano, un señor Cebollón que disfrutaba acumulando y contando su fortuna. Tenía en su poder, el señor Cebollón, muchas casas y casitas y en una de éstas, a cambio de unas monedas, vivía una joven Cebollina. La joven Cebollina abandonó la casita después de un tiempo y la retornó al señor Cebollón tan impecable y reluciente que bien podría haber vivido allí el mismo Rey del reino si es que éste no se hubiera tenido que operar la cadera de urgencia por ir a matar leones y elefantes, el muy malvado. Nuestra joven Cebollina había cuidado muy bien la casita pero tuvo la mala fortuna de romper una pieza de la ducha. La joven Cebollina, tan cuidadosa y atenta, lamentó mucho el accidente y confesó al señor Cebollón lo sucedido. "¡Oh, vaya, qué percance tan inoportuno! dijo el señor Cebollino al saberlo. Cebollina se disculpó nuevamente hasta que el señor Cebollón dijo: "Verás Cebollina, has sido una inquilina impecable y me da mucha pena que te vayas. ¡Hay gentes tan miserables por el reino! Gentes que no pagan, que ensucian mis casitas y que no tienen sueldos del reino como el tuyo. Cómo lamento que te vayas...Mira Cebollina, solucionaremos ésto. Me quedaré con tus 1000 monedas de oro hasta que arregle la pieza de la ducha y te devolveré el resto. ¿Te parece bien?" preguntó finalmente Cebollón. "Sí, señor Cebollón. Me parece bien y justo." Quedaron en paces Cebollón y Cebollina y ésta marchó a su nueva casita, en un lugar lejano, lejano. El tiempo pasó y Cebollina seguía sin saber nada de la ducha rota ni de sus monedas de oro. Un día, después de un tiempo mediolargo, descubrió Cebollina una factura de la luz de las nuevas gentes que ocupaban la casita que ella abandonó. "¡Ah, malditos! exclamó Cebollina. Contactó entonces Cebollina con el señor Cebollón para arreglar el entuerto y, de paso, interesarse por la avería de la ducha. El señor Cebollón explicó a Cebollina que la ducha ya estaba arreglada pero que aún no tenía la factura. Cebollina se quedó exrañada. El señor Cebollón confesó que no tenía factura porque su lampista era de confianza. Tanta confianza, que no tenía factura (ni falta que hacía) un mes después de que arreglase el grifo. Cebollón se creció en su tono y con tono amenazante dijo: "Cebollinaaaaa...He tenido que cambiar toda la duchaaaaa. Te va a costar 500 monedas de orooooo. Y parece ser que la lavadora no funciona muy bieeeeeen. He mandado al técnico para ver qué sucedeeee." La joven Cebollina, viendo que el señor Cebollón quería engañarla vilmente, inició entonces una odisea de llamadas y correos informáticos. Contactó nuevamente con la señora Puerro, quien la conectó con la casita y el señor Cebollón en aquel tiempo. La señora Puerro se indignó tanto que decidió ayudar a Cebollina frente al malvado Cebollón. Cebollina exigió entonces ver la factura y recibir sus monedas de oro. Cebollina, inocente sólo en apariencia, tenía un plan para derrocar al malvado Cebollón. Ella sabía desde el primer momento que la pieza rota valía sólo 20 piezas de oro. Con gran elegancia respondió Cebollina a Cebollón que jamás de los jamases pagaría esas piezas de oro. Le enseñó el valor de la pieza de la discordia y en tono amenazante replicó a Cebollón: "Jamás de los jamases pagaré esa suma de monedas por esa ducha. Tengo las pruebas, el dinero y el tiempo para demostrarlo ante el juez del reino si es que es preciso" Cebollón, ante las evidencias y el escarnio público, decidió rebajar el tono y el color rojo chorizo de su cara. Rectificó en una mezcla de cobardía y rabia aceptando sólo el valor de la mano de obra y la pieza maldita. Cebollina, en un último alarde de honestidad, accedió de buen grado no sin antes regocijarse en su alegría. El maldito señor Cebollón no podría salirse con la suya esta vez. Sólo lamentaba, la joven Cebollina, que tantas otras gentes indefensas se encuentren en situaciones parecidas y sin nadie que pueda ayudarles."
¿Qué hay detrás de esta parábola cebollesca?
ResponderEliminarQuerido amigo, detrás de esta parábola cebollesca se encuentra el villano de mi ex-propietario igualadino y servidora en su semi-inocencia. ¡¡Menudo chorizo el tío!! (digo, cebollón...)
ResponderEliminarmuy bien hija,tu eres una chica inteligente y perseverante,Cuidate
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