sábado, 14 de abril de 2012

El caso de la pequeña cebolleta mutante subcutánea.


Días después que Jone cumpliera nueves meses, descubrí un pequeño bulto enrojecido en uno de sus pezones. ¡Toma cebolleta! La llevé a nuestra pediatra y nos dijo que parecía una pequeña infección. Nos recetó antibióticos y nos mandó para casa con la consigna de ir al hospital si empeoraba. Al día siguiente, la cosa empeoró y fuimos al hospital de urgencia. Allí nos tuvieron unas buenas horas para confirmar el mismo diagnóstico. De nuevo nos mandaron para casa con la consigna de volver cagando leches al hospital en caso de empeoramiento o fiebre. Algo así como que te digan: "Tranquilos, no es nada...¡¡pero si crece un poquito, se torna rojo, o feo y tu hija tiene fiebre, corre porque puede ser que la infección se torne interna y peligrosa!!" Todo, como veis, muy tranquilizador...
Nosotros, la verdad, hemos estado muy tranquilos porque Jone nunca ha tenido fiebre y siempre ha estado alegre. Como si nada sucediera. Lo peor de esa primera semana fue tener que darle los antibióticos. Dar antibióticos a un bebé es un verdadero coñazo. Parece que lo estés torturando...
Días después empezamos a untar el bulto con una crema a modo de cataplasma para ayudar a expulsarlo. Pero la cebolleta de los demonios no quería abandonar a Jone. Antibióticos, cataplasma, antibióticos, cataplasma...La cebolleta bajo su piel fue mutando hasta que hace un par de días algo nuevo pasó. La piel de Jone se abrió. Por un lado todo parecía muy feo pero por otro parecía que la cebolleta (de los cojo...) había encontrado la puerta de salida. Fui al médico anteayer pensando que me diría que el problema ya se había acabado cuando, al ver el bulto (ya no-bulto) me pone una de esas caras de médico indefinibles. Llama a un colega cirujano y los dos (junticos) me dicen que el bulto, la cebolleta mutante, sigue ahí agazapada. Se ha quedado convertida en minicebolleta aletargada seguramente cubierta de tejido protector y ahí seguirá, seguramente, por un tiempo indefinido. El cirujano me dijo que mejor algo así que tener que urgar con un bisturí en una mama tan pequeña. Totalmente de acuerdo, le dije.
La semana que viene vuelvo al pediatra para ver qué tal sigue la cebolleta irreductible. Ya no seguimos el tratamiento de antibióticos y cataplasma así que estamos muy contentos. El pezón de Jone tiene mejor aspecto aunque si lo palpas puedes notar una pequeña dureza bajo la piel. La maldita cebolleta en su lecho de muerte ahí sigue. Esperemos que acabe sus días fagocitada por Jone. ¡Y a nuestra salud!

2 comentarios:

  1. es simplemente un quister de grasa,normalmente se pueden infectar y revientan por si solos, el problema es que la capsula queda dentro y puede que al no intervenirse se reproduzca de nuevo, tu sra madre ees experta en esos contratiempos, lo mejor es cuando empieza ponerle una rodaja de tomate y hace que se abra y no se infecte,remedios de la abuela,cuidala

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