miércoles, 16 de octubre de 2013

Motivación. Videos para correr y para todo lo demás (Vol.8)

Hoy presentamos: "El fino arte de abrir puertas, ventanas y todo lo que se ponga por delante"

Hace unos días mi madre me hizo reir dándome un consejo de esos que valen un imperio:
  
"Mira nena, mañana será otro día y si se cierra una puerta, se abre la ventana. Y si la ventana no se abre...¡Coges carrerilla y le pegas una patada a la puerta!" 
Ama.

Nunca he visto a mi madre, que es de Bilbao, practicando artes marciales contra las puertas pero su consejo sigue siendo de lo más universal. Muchas gracias, ama. Procuraré seguirlo a pies juntillas.

Y aquí una muestra variada de cómo abrir lo que haga falta en caso de necesidad. Muestras más o menos elegantes y, para qué negarlo, más o menos exitosas. Lo importante, en cualquier caso, es el espíritu. Que no decaiga.














sábado, 12 de octubre de 2013

El día de ayer

El día de ayer fue de los duros. No sabía muy bien si debía o no explicar aquí lo sucedido pero, dado que escribir me relaja y que decidí iniciar este blog para escribir, creo que eso es lo que voy a hacer. Escribir y con ello, también, sentirme mejor.

Mi blog es público desde hace no mucho y decidí que así lo fuera, simplemente, porque para mis amigos y parientes era más fácil poder visitarlo. Sospecho que, pese al cambio, la afluencia de público sigue siendo la misma y no creo que eso vaya a cambiar así que, pese a lo público del asunto, me sigo sintiendo en intimidad. 

Por otro lado, si se diera el caso de que alguien que no me conoce, por azar, acabara leyendo ésto creo que no sería nada grave. Lo más probable es que, simplemente, no encontrara nada de lo que digo interesante y pasara a otra cosa. Lo más improbable es que dicho desconocido decidiera seguir leyendo y se entretuviera con mis historias. Lo más bonito sería que, si eso pasara, lo que quiero explicar ahora pudiera serle de ayuda si es que se siente cercano al asunto. 

Dicho ésto, empezaré por el principio.

Ayer tuvimos nuestra segunda visita ginecológica y, desgraciadamente, nos llevamos una gran desilusión. El corazón del bebé se había detenido y parecía haberlo hecho hacía ya una semana. Aunque el embrión, ya sin vida, seguía en mi útero nuestro embarazo se había truncado. Puesto que tuve algunas pérdidas, el ginecólogo me administró progesterona para remediarlas y quizá ésto, sumado a mis ganas, explica que mi cuerpo no se deshiciera del embarazo de manera natural. Dadas las circunstancias, y más allá del golpe que supuso enfrentarse a la realidad, tuve que someterme a un aborto de urgencia. El día que esperábamos con tantas ganas acabó en el hospital y conmigo pasando mi primera noche de ingreso hospitalario desde que pariese a mi hija. 

La primera de nuestras visitas, de hecho, tuvo lugar hace dos semanas y ahí confirmamos que ciertamente estaba embarazada y que el embrión estaba bien. Su corazón latía y todo parecía normal. Tenía algunas pérdidas pero, tras oir el latido, no parecían graves. Yo me encontraba bien y todo parecía indicar que, en esta ocasión, el embarazo iba a continuar.  Eso era algo muy importante porque, tan sólo unos meses antes, tuve otro aborto pero en ese caso fue de forma natural y no llegué a hacer ni la primera visita ginecológica. Cuando tuve ese aborto fue en urgencias donde hice mi primera ecografía para confirmar que, desgraciadamente, mi útero ya estaba vacío. Había tenido lo que se conoce como aborto espontaneo. Un aborto natural que normalmente se produce entre la sexta y la octava semana debido, principalmente, a problemas cromosómicos del embrión. En otras palabras, el aborto se produce porque el embrión tiene algún defecto genético que lo hace inviable para la vida. Sorprendentemente, descubrí entonces que este fenómeno pasa más a menudo de lo que pensaríamos y entonces, pese a la desilusión, asumí que la estadística me estaba simplemente ajustando al canon. Fue difícil pero creimos que en la siguiente ocasión todo resultaría mejor.

La segunda ocasión se presentó hace nueve semanas pero desgraciadamente tampoco ha surtido. Tengo muchas preguntas y necesidad de respuestas. No sé si la estadística (tan fría e impersonal) está volviendo a ajustarme al más doloroso de sus cánones. Quizá mis dos abortos seguidos han sido simplemente fruto del azar y yo represento a ese escaso porcentaje de mujeres que lo sufren estando perfectamente sanas y sin problemas para procrear. Algo me dice que eso es, estadísticamente, posible. Pero algo me dice también que lo más probable es que, quizá, algo esté pasando y no lo sepamos todavía. Pero en realidad no sé nada de todo eso.

De momento lo único que sé es que hoy parece un día mejor que ayer. No siento dolores aunque me siento cansada. Supongo que es simplemente normal y que mañana, seguro, el día será mejor que hoy. Y el siguiente, mejor que mañana. En eso estamos ahora. En eso seguiremos mañana.

Con la decepción del primer aborto intentamos mantener en secreto, por así decirlo, esta nueva oportunidad. No queríamos tener que dar malas noticias a nadie. Ahora pienso que no compartir ciertas cosas es también un error. Me encantaría poder charlar con la gente que quiero para decirles que lamento que quizá sepan de todo ésto en este momento. No pretendía que esto sucediera así. Deseaba mucho poder anunciaros que estaba embarazada y que todo iba bien. Pensaba que eso sucedería en tan solo un par de semanas. Ahora pienso que quizá también fue un error no decir que me encontraba en esta situación. Por todo ésto he decidido escribir aquí sobre lo que ha pasado. Siempre intento explicar aquí cosas que me pasan y hacerlo con humor porque, a mí, no me sale de otra manera. Espero poder hacer eso también pero esto que ha pasado es importante y no sé si ocultarlo me ayuda demasiado. 

Cuando hice mi test de embarazo reinicié mi proyecto de hacer una foto cada día durante un año. Era algo que me prometí, precisamente, cuando tuve mi anterior aborto. Lo reinicié hace un par de semanas copiando a mi querido Edu en el formato y de forma secreta. Quería, y puede sonar estúpido, publicarlo y ofrecéroslo junto a la sorpresa de que esta vez, esta vez sí, estaba embarazada y este año que venía iba a ser el año de mi segundo embarazo. Era algo que me hacía ilusión y que me ayudaba de algún modo.

Ayer con una pena enorme me pregunté también si debía continuar con ese proyecto. Ahora parecía absurdo y totalmente distinto a lo esperado. Ayer lloré mucho pero cuando iba al hospital cogí la cámara y le dije a Marc que sí iba a seguir haciendo la foto del día. Él me dijo que le parecía lo mejor que podía hacer. Pensé que, contrariamente a lo que pudiera parecer, el sentido de aquella promesa que me hice tenía ahora más sentido. Espero seguir con ello y espero que, en este año que tenemos por delante, vuelva a estar embarazada. Que vuelva a estarlo y que, esta vez sí, pueda tener el bebé que queremos tener. Será bonito que sea posible y que, algún día, todas esas imágenes puedan ser un regalo para nosotros. Un resumen en imágenes de un año que fue duro pero que acabó de la mejor manera que uno pueda soñar. Y tengo miedo pero prefiero decirlo. Por lo menos me deshago del miedo a decir que tengo miedo. Sólo por eso ya vale la pena.

Un beso muy grande. Os quiero mucho.


jueves, 10 de octubre de 2013

Motivación. Videos para correr y para todo lo demás (Vol.7)

Hoy presentamos: "Cuando sea mayor quiero ser como..."


Modo de empleo: Substituya el alien por cualquier ser humano que le esté jodiendo la vida o por cualquier ser humano que merezca esa manta de palos. Substituya el homorobot por una excavadora de quinta mano. Eso será lo más parecido y que, tras mucho ahorro, podrá usted comprar una vez se haya hecho mayor. Comience a ahorrar desde YA. Disponga una hucha en su casa con la palabra RIPLEY bien visible. Si su pareja o X le interroga, diga que es para algo importante. No dé más detalles.  


Modo de empleo: Substituya el negratas por cualquier ser humano que le suelte una fresca. Póngase en la piel de la venerable anciana. Visualice ese poder para cuando cumpla los setenta. Ese porte. Ese plas, plas, plas... 


Modo de empleo: ¿No me diga que no ha visto usted esta película? Lo que yo daría por ser como Harry Brown no lo sabe nadie. Lo malo es que yo no he sido marine y mis habilidades darían sólo para hacer copiar 10000 veces "No haré más el hijoputa" a los malnacidos que ajusticie. Sospecho que una pistola y una mano bien abierta repartiendo galletas es un método mucho más efectivo en estos casos. 


Modo de empleo: Qué grande sería ser como Miyagi San y tener ese poder, ¿verdad? ¡No renuncie a ello! Busque una academia de kung fu. No intente hacer en casa el numerito de las botellas. Se dejará las manos hechas unos Cristos y encima tendrá que recogerlo todo haciendo malabares. Busque la academia, hágame caso.


Modo de empleo: Visualice y aprenda la moraleja. Si usted es fumador le viene niquelado. Si no es el caso, no se preocupe. ¿Que a usted le gusta montar en bici? Pues que lo monten en una bici, que le peguen los pies con velcros a los pedales y a seguir rodando. ¿Que  a usted le gusta bailar? ¿O coger setas? ¿O hacer punto de cruz? Contacte con la Fura del Baus. Seguro que esta gente encuentra la manera de solucionarlo.


miércoles, 9 de octubre de 2013

Motivación. Videos para correr y para todo lo demás (Vol. 6)




Modo de empleo: Visionar. Volar.

¡¡MILAGROOOOOO!!

¡¡¡Hoy he dejado a nuestra Cachorra en la guardería y no ha lloradooooooo!!!

El retorno del Ooh la la...

Efectivamente, el Ooh la la ha regresado a mi vida. Ayer mismo empecé un nuevo curso de francés en la misma escuela donde el milagró se obró y conseguí el nivel B2. Increible pero cierto.

En esta ocasión sigo tentando la gracia divina y me he apuntado al nivel C1. Por el momento no me planteo hacer el examen de este nivel pero ya veremos. De momento ahí ha empezado la cosa y la gran diferencia a destacar es que la profesora no es la mujer encantadora del año pasado. La mujer de este año, de nombre Beatrice, parece más seria pero, claro está, igual es otra cachonda y sólo es cuestión de tiempo descubrirlo. 

Resumiendo mucho: Ooh la laaaaaaaaaa, el maldito francés ha vuelto!!!

"Si esta loca sigue adelante con este asunto, emigro. ¡Lo juro!"

lunes, 7 de octubre de 2013

Vade retro Pantoja!

Debido al parón vacacional en las Grecias, el retorno a la guardería de La Cachorra está siendo un pequeño via crucis. Ahora, después de una semana y pico, parece que la cosa va remitiendo. Remitiendo muy poco a poco, pero remitiendo.

Lo peor no es que la pobre criatura empiece a gimotear cuando ve la puerta del recinto o que se me agarre al cuello cual posesa al borde del ataque de nervios. Lo peor es la Pantoja infernal que, ante los lagrimones de mi hija, intenta poseerme. Esa Pantoja que quiere coger a mi niña en volandas y huir con ella al grito de : "Suh muerto tóos! Mi niña hoy no se queda aquí!"

Aunque la Pantoja tiene poderes y métodos de persuasión insospechados, estoy aguantando el tipo. Y lo aguanto pese al dolor de craneo que siempre provoca el emerger de una peineta de palmo sobre mi coronilla. Ésto, lo juro, no es tan fácil como parece...

Cada mañana dejo a La Cachorra en su clase y salgo por la puerta escuchando sus gritos. Tener que lidiar con ella así y con la maldita Pantoja me deja muy mal cuerpo pero siempre me digo que va a superarlo y que, además, tiene que hacerlo. Sólo espero que, por favor, eso suceda más pronto que tarde...