martes, 10 de noviembre de 2009
lunes, 9 de noviembre de 2009
Las cosillas del último fin de semana.
Lo prometido es deuda y como os dije que os explicaría alguna cosa sobre nuestra visita a Taupo y Rotorua, ahora que tengo algo de tiempo, me voy a poner a ello.
Como os comenté la zona de Taupo y Rotorua se encuentra más o menos en el centro de la isla norte y se trata de la zona volcánica activa más grande del país.
Por activa no debemos entender que el riesgo de erupción sea inminente sino que la actividad bajo tierra es más que palpable y que se manifiesta en un gran número de fuentes termales, géiseres explosivos, piscinas de barro caliente y nubes de gas sulfuroso que, a mi pesar, llenan el ambiente de un olor a huevo podrido que si no fuera por lo bonito del paisaje bien podrían arruinar un paseo. Personalmente lo del barro hirviendo me dejó a cuadros:En cualquier caso lo único relevante del tema es que el lago Taupo es el más grande del país. Fue lo último que visitamos el fin de semana pero a pesar de las horas aún se veía bastante bien:
Lo malo del tema es que este turismo es más caro y la mayoría de zonas termales están cerradas y reconvertidas en balnearos por lo que su visita es de pago y no precisamente barato.
Otro aspecto en esta zona asociado al turismo es el de "Cultura Maorí".
Resulta que en Rotorua se encuentra gran parte de la población maorí del país por lo que tal hecho también es un reclamo turístico. Asociados a los Spas naturales, se ofrecen espectaculos maorís donde puedes ver sus tradiciones. Ofrecen una combinanción de museo y espéctaculo de danza que, como el caso del balneario, no es nada económico.
Nosotros, turistas de medio pelo, no nos dignamos a entrar ni al Spa ni al espectáculo Aventura Maorí por lo que no puedo decir nada sobre el tema. Esto es una especie de templo pensado también para espectáculos:
Por suerte pudimos visitar un poblado maorí de acceso gratuito donde las fuentes termales y las bañeras de barro caliente también forman parte de sus calles. Por supuesto el olor a bomba fétida está más o menos presente.
El poblado tiene además la peculiaridad de tener el nombre más largo del mundo y que no voy a escribir porque para eso le eché una foto. Con la tontería de leerlo nos echamos allí unas risas. Imposible decirlo de carrerilla y si no me creéis intentadlo:
Cuando fuimos a Taupo la intención era visitar el gran lago y las cascadas Huka pero al final acabamos completando los planes y decidimos, además, praticar lo que llaman Bungy Jumpy y que no es otra cosa que tirarse de una plataforma cogido de los pies por unas cuerdas elásticas. Como si fuera puenting pero sin el puente...
En este caso Taupo resulta ser el centro más importante del país para practicarlo porque la plataforma de salto está suspendida sobre el río Tongariro (que también da nombre al Parque Nacional de la zona).
La altura no era poca cosa, el freno un simple montón de arena en la base de la torre y la cuerda nada técnica sino hecha con lianas de la zona.
Vamos que lo que he hecho yo es una auténtica chorrada comparada con lo de la gente ésta, que por cierto, no sé si eran del Amazonas o de alguna zona remota del Pacífico...
Tendré que investigarlo.
Y que, como decía, el fin de semana estuvo muy aprovechado...
Rotorua y Taupo.
Este fin de semana me he ido a Rotorua y Taupo con Cristina (la chica rumana), Laura (la madrileña que se va a venir conmigo de ruta) y Pedro(un chico de Huesca).Nos alquilamos un cochecillo y nos acercamos a la zona volcánica más famosa del país. Tuvimos un tiempo de miedo y nos lo pasamos genial. Para qué voy a engañar a nadie.
Os he colgado sólo unas fotillos pero espero poderos contar más cosas sobre el viaje estos próximos días. Os mantendré bien informados sobre los misterios de esta zona de Nueva Zelanda y os contaré lo que se siente cuando te quedas colgado, cual jamón, sobre un río de aguas cristalinas. En una palabra:¡¡¡AAAAARRRRGGGGHHHH!!!!
Os he colgado sólo unas fotillos pero espero poderos contar más cosas sobre el viaje estos próximos días. Os mantendré bien informados sobre los misterios de esta zona de Nueva Zelanda y os contaré lo que se siente cuando te quedas colgado, cual jamón, sobre un río de aguas cristalinas. En una palabra:¡¡¡AAAAARRRRGGGGHHHH!!!!
Ver las fotillos del viaje.
jueves, 5 de noviembre de 2009
Regalos de la vida.
Ayer, en mi día febril y mediodepresivo, recibí una sorpresa inesperada.
Con un día amenazador de tormenta y una barriga mediorevuelta, lo más animado que hice durante la tarde fue la colada. Cosa, el tema de la colada, que ya os explicaré en otro momento.
Quizá os parece una tontería que, con todo lo bueno que me está pasando, también tenga mis momentos de bajón. Yo no sé a vosotros pero a mi, como a los niños pequeños, me afecta anímicamente el cansancio y el dolor de barriga por lo que ayer además, mientras estuve en la cama sin hacer nada, me sentí un poco mal. Como si estuviera desaprovechando el tiempo aquí por estar enferma o algo así. Me sentí también sola.
Ayer sólo tenía ganas de estar con Marc. De estar con él debajo de la manta y poder olvidarme de todo. Espero que nadie se ruborice demasiado con ésto. ¡Nadie que lea este blog debería hacerlo! Que ya me conocéis.
Este blog no pretendía ser sólo un cuenta anécdotas de mi vida sino una manera de poder comunicarme con vosotros. Un desahogo personal. Mi terapia de shock.
Estoy en este país y en días como ayer echo de menos a las personas que quiero. A todos vosotros y en especial a Marc. No me culpéis por ello, por favor.
Ayer necesitaba a Marc.
Muchas veces tengo conversaciones con vosotros en diferentes momentos. A cada persona un lugar. A cada situación una persona. Seguro que a vosotros os pasa lo mismo.
Mis conversaciones con Marc son casi permanentes y supongo que, en el fondo, no os parece nada raro.
Ayer, por ejemplo, concreté mi reserva de habitación para los días de llegada de Marc en un hotel muy baratito y situado en una zona alejada del centro, muy cercana a la zona del Mont Eden.
Cuando salí del hotelito un pajarito precioso y pequeño, de un color verde oliva intenso, se posó en una rama justo delante mío. Lo miré y nada más verlo, en mi pensamiento, se formuló un: "Mira animalet! què macu és aquest!"
Durante todo el camino de regreso me contentaba imaginando cómo sería ver el mismo pajarito con Marc. Quizá saliendo del mismo hotelito y posado en la misma rama.
Cuando llego a mi habitación una combinación de emoción no expresada y de abatimiento me dejan dormida en mi cama durante horas.
Estos días estoy ultimando preparativos para mi viaje con Marc y me siento tan excitada que, a veces, no tenerle aquí para decírselo de verdad, tocándole la cara o abrazándole, me deja también un poco triste. Como ansiosa por verle.
Ayer estaba como con esa estúpida sensación de soledad. Yo sé que es estúpida pero así es.
Ayer me parecía un tedio quedar con cualquiera de las personas que hay por aquí. No tenía ganas de quedar y nada me obligaba a hacerlo para sentirme mejor.
Marc estaba muy lejos ayer.
Cuando hablamos por la noche a través de Skype le cuento que he estado febril. Él se preocupa pero no puede hacer mucha cosa. No puede "darme pastillas", como él dice en broma.
De repente, supongo que para alegrarme, Marc me dice que no puede esperar más y que tiene que decirme una cosa. Me dice que, aunque ya no será una sorpresa, me mandó una carta hacía dos semanas y que debía haberla recibido. Yo le digo que no tenía ni idea sobre una carta.
Bajé corriendo a recepción y allí, en mi casillero de correo, no había ninguna carta.
Le pregunté al recepcionista y éste me pregunta si la carta tenía el número del apartamento. Yo le dije que no lo creía y entonces me acerca una caja de cartón llena de cartas olvidadas, para devolver. Cartas con tachones sobre las direcciones como las que vi durante un par de años trabajando en correos.
Rebusco entre las cartas y no encuentro la carta de Marc. Además de algunas revistas estaban devolviendo cartas personales escritas con bolis de colores. Me dió pena por esas personas.
Regreso a mi habitación con una pena que no puedo explicar.
Enciendo el ordenador y el saldo de internet semanal se me ha acabado.
Bajo de nuevo a recepción y mientras estoy ampliando el saldo de internet me doy cuenta de que hay otra caja de paquetes en el mostrador.
Le pregunto al recepcionista si puedo mirarlos y ahí, ahí sí, me encuentro con un paquete a mi nombre enviado desde Suiza. Un paquete de Marc.
El recepcionista, que es chino, hasta se puso contento. "Happy ending!" me decía.
Me puse contentísima.
Cuando subí a mi habitación abrí el paquete y me encontré la continuación del cómic de Estela (aquel que acabé de leer en Mont Eden) y una carta de Marc.
Me puse tan contenta que creo que el día fantástico de hoy es también gracias a eso.
Regalos de la vida.
Lo bonito de tener a alguien en tu camino y de que éste sea mucho más bonito a su lado.
A los demás, que también os quiero y que os echo de menos. No os penséis lo contrario, por favor. Y ya paro que me estoy emocionando...

Quizá os parece una tontería que, con todo lo bueno que me está pasando, también tenga mis momentos de bajón. Yo no sé a vosotros pero a mi, como a los niños pequeños, me afecta anímicamente el cansancio y el dolor de barriga por lo que ayer además, mientras estuve en la cama sin hacer nada, me sentí un poco mal. Como si estuviera desaprovechando el tiempo aquí por estar enferma o algo así. Me sentí también sola.
Ayer sólo tenía ganas de estar con Marc. De estar con él debajo de la manta y poder olvidarme de todo. Espero que nadie se ruborice demasiado con ésto. ¡Nadie que lea este blog debería hacerlo! Que ya me conocéis.
Este blog no pretendía ser sólo un cuenta anécdotas de mi vida sino una manera de poder comunicarme con vosotros. Un desahogo personal. Mi terapia de shock.
Estoy en este país y en días como ayer echo de menos a las personas que quiero. A todos vosotros y en especial a Marc. No me culpéis por ello, por favor.
Ayer necesitaba a Marc.
Muchas veces tengo conversaciones con vosotros en diferentes momentos. A cada persona un lugar. A cada situación una persona. Seguro que a vosotros os pasa lo mismo.
Mis conversaciones con Marc son casi permanentes y supongo que, en el fondo, no os parece nada raro.
Ayer, por ejemplo, concreté mi reserva de habitación para los días de llegada de Marc en un hotel muy baratito y situado en una zona alejada del centro, muy cercana a la zona del Mont Eden.
Cuando salí del hotelito un pajarito precioso y pequeño, de un color verde oliva intenso, se posó en una rama justo delante mío. Lo miré y nada más verlo, en mi pensamiento, se formuló un: "Mira animalet! què macu és aquest!"
Durante todo el camino de regreso me contentaba imaginando cómo sería ver el mismo pajarito con Marc. Quizá saliendo del mismo hotelito y posado en la misma rama.
Cuando llego a mi habitación una combinación de emoción no expresada y de abatimiento me dejan dormida en mi cama durante horas.
Estos días estoy ultimando preparativos para mi viaje con Marc y me siento tan excitada que, a veces, no tenerle aquí para decírselo de verdad, tocándole la cara o abrazándole, me deja también un poco triste. Como ansiosa por verle.
Ayer estaba como con esa estúpida sensación de soledad. Yo sé que es estúpida pero así es.
Ayer me parecía un tedio quedar con cualquiera de las personas que hay por aquí. No tenía ganas de quedar y nada me obligaba a hacerlo para sentirme mejor.
Marc estaba muy lejos ayer.
Cuando hablamos por la noche a través de Skype le cuento que he estado febril. Él se preocupa pero no puede hacer mucha cosa. No puede "darme pastillas", como él dice en broma.
De repente, supongo que para alegrarme, Marc me dice que no puede esperar más y que tiene que decirme una cosa. Me dice que, aunque ya no será una sorpresa, me mandó una carta hacía dos semanas y que debía haberla recibido. Yo le digo que no tenía ni idea sobre una carta.
Bajé corriendo a recepción y allí, en mi casillero de correo, no había ninguna carta.
Le pregunté al recepcionista y éste me pregunta si la carta tenía el número del apartamento. Yo le dije que no lo creía y entonces me acerca una caja de cartón llena de cartas olvidadas, para devolver. Cartas con tachones sobre las direcciones como las que vi durante un par de años trabajando en correos.
Rebusco entre las cartas y no encuentro la carta de Marc. Además de algunas revistas estaban devolviendo cartas personales escritas con bolis de colores. Me dió pena por esas personas.
Regreso a mi habitación con una pena que no puedo explicar.
Enciendo el ordenador y el saldo de internet semanal se me ha acabado.
Bajo de nuevo a recepción y mientras estoy ampliando el saldo de internet me doy cuenta de que hay otra caja de paquetes en el mostrador.
Le pregunto al recepcionista si puedo mirarlos y ahí, ahí sí, me encuentro con un paquete a mi nombre enviado desde Suiza. Un paquete de Marc.
El recepcionista, que es chino, hasta se puso contento. "Happy ending!" me decía.
Me puse contentísima.
Cuando subí a mi habitación abrí el paquete y me encontré la continuación del cómic de Estela (aquel que acabé de leer en Mont Eden) y una carta de Marc.
Me puse tan contenta que creo que el día fantástico de hoy es también gracias a eso.
Regalos de la vida.
Lo bonito de tener a alguien en tu camino y de que éste sea mucho más bonito a su lado.
A los demás, que también os quiero y que os echo de menos. No os penséis lo contrario, por favor. Y ya paro que me estoy emocionando...

Great Walks.
En Nueva Zelanda existen las Great Walks o lo que en cristiano podríamos denominar como las Grandes Caminatas.
Estas caminatas atraviesan los distintos grandes parques naturales del país y te permiten ver parajes espectaculares.
Para poder hacer una Great Walk es necesario reservar tu derecho a pernoctar en los refugios o cabañas que los parques disponen para ello y todo el sistema de reserva está gestionado por el DOC (Department of Conservation of New Zealand).
Debes reservar los refugios porque la acampada libre está absolutamente prohibida en estas zonas por lo que así se garantiza un límite de visitantes al año y una mejor conservación del entorno. Hay que ser muy rápido en estas fechas para no quedarte sin tu pase.
La Great Walk más famosa es la Mildford Track por el hecho, además, de que algunos de sus parajes aparecen en la película El Señor de los Anillos.
Desafortunadamente la Milford Track está "agotada" hasta el final del mes de Febrero por lo que no he podido reservarla. Una pena.
Sin embargo ya he reservado dos caminatas y estoy más contenta que unas pascuas.
La primera que haré es la del Lago Waikaremoana y la haré antes de que Marc llegue de visita. ¡Mirad qué bonito!

La segunda es la Kepler Track y la haré con mi Magrans cuando llegue. ¡Mirad qué achilipú!

Tengo unas ganas locas de que lleguen esos días.
Estas caminatas atraviesan los distintos grandes parques naturales del país y te permiten ver parajes espectaculares.
Para poder hacer una Great Walk es necesario reservar tu derecho a pernoctar en los refugios o cabañas que los parques disponen para ello y todo el sistema de reserva está gestionado por el DOC (Department of Conservation of New Zealand).
Debes reservar los refugios porque la acampada libre está absolutamente prohibida en estas zonas por lo que así se garantiza un límite de visitantes al año y una mejor conservación del entorno. Hay que ser muy rápido en estas fechas para no quedarte sin tu pase.
La Great Walk más famosa es la Mildford Track por el hecho, además, de que algunos de sus parajes aparecen en la película El Señor de los Anillos.
Desafortunadamente la Milford Track está "agotada" hasta el final del mes de Febrero por lo que no he podido reservarla. Una pena.
Sin embargo ya he reservado dos caminatas y estoy más contenta que unas pascuas.
La primera que haré es la del Lago Waikaremoana y la haré antes de que Marc llegue de visita. ¡Mirad qué bonito!

La segunda es la Kepler Track y la haré con mi Magrans cuando llegue. ¡Mirad qué achilipú!

Tengo unas ganas locas de que lleguen esos días.
Nuevas adquisiciones.
Bueno si ayer fue un día febril y mediodepresivo hoy ha sido un día estupendo.
Esta semana han llegado nuevos estudiantes y ahora tengo tres nuevos compañeros de Alemania y una chica rumana. La chica rumana está llena de sorpresas porque resulta que es rumana pero habla español perfectamente, vive con sus padres en Marruecos desde hace más de quince años y actualmente trabaja como becaria en una empresa de publicidad de Madrid.
Conclusión: esta chica habla rumano, español, inglés, francés y árabe. ¿Te has quedado? Yo me he quedado a cuadros y me ha encantado pasar la tarde con esta chica haciendo unas cervezas por aquí. Tiene mucho sentido del humor y quizá vayamos de turismo este fin de semana.
El mundo y sus gentes están llenos de sorpresas. Buena adquisición esta chica rumana.
Llego a mi edificio y en el hall me quedo mirando a una chica que por su atuendo (made in Quechua) y por su manera de mirarme me dice a gritos que es Spanish. Como yo.
La chica me pregunta en inglés que de dónde soy y yo en español le digo que del mismo sitio que ella. La tía, madrileña y muy maja, sube conmigo a mi apartamento y allí nos descojonamos un buen rato sobre mil tonterías. Está aquí, como yo, para mejorar su inglés y no volverá a España hasta dentro de tres meses. La invito a un té (que es más formal) pero al final prefiere tomar un Neskuik conmigo. Cosa que me hace más ilusión.
Hablando de mil cosas le digo lo de las Great Walks y, al saberlo, me dice que igual se apunta conmigo a la del lago. Le digo que me parecería genial y ahí ha quedado el tiro. Nos hemos intercambiado mails y también es una opción buena para el fin de semana.
Creo que la mezcla rumana-madrileña podría ser explosiva.
Seguiremos informando, como bien podría decir la rana Gustavo, el reportero más dicharachero de Barrio Sésamo.

Conclusión: esta chica habla rumano, español, inglés, francés y árabe. ¿Te has quedado? Yo me he quedado a cuadros y me ha encantado pasar la tarde con esta chica haciendo unas cervezas por aquí. Tiene mucho sentido del humor y quizá vayamos de turismo este fin de semana.
El mundo y sus gentes están llenos de sorpresas. Buena adquisición esta chica rumana.
Llego a mi edificio y en el hall me quedo mirando a una chica que por su atuendo (made in Quechua) y por su manera de mirarme me dice a gritos que es Spanish. Como yo.
La chica me pregunta en inglés que de dónde soy y yo en español le digo que del mismo sitio que ella. La tía, madrileña y muy maja, sube conmigo a mi apartamento y allí nos descojonamos un buen rato sobre mil tonterías. Está aquí, como yo, para mejorar su inglés y no volverá a España hasta dentro de tres meses. La invito a un té (que es más formal) pero al final prefiere tomar un Neskuik conmigo. Cosa que me hace más ilusión.
Hablando de mil cosas le digo lo de las Great Walks y, al saberlo, me dice que igual se apunta conmigo a la del lago. Le digo que me parecería genial y ahí ha quedado el tiro. Nos hemos intercambiado mails y también es una opción buena para el fin de semana.
Creo que la mezcla rumana-madrileña podría ser explosiva.
Seguiremos informando, como bien podría decir la rana Gustavo, el reportero más dicharachero de Barrio Sésamo.

Plou i fa sol! Les bruixes es pentiiinen!!!
Resulta que cuando llegué a Auckland tuve la gran suerte de disfrutar de muchos días de sol. Según me dijeron, las semanas anteriores habían sido lluviosas y desapacibles por lo que podía considerarme muy afortunada.Desde ayer mi suerte ha cambiado un poco.
Ayer estuve un poco febril y con dolor de barriga (nada grave) y el día estuvo gris y amenazando con lluvia.
Hoy todo el día ha estado lloviendo aunque, por suerte, la temperatura sigue siendo muy agradable.
Una cosa que no os he comentado del clima de aquí es que aunque haga sol puede llover repentinamente. Siempre es recomendable llevar un paraguas o chubasquero a mano.
Personalmente no tengo nada en contra del tiempo de locura. De hecho a mi me parece de lo más bonito y curioso.
Mientras estás en clase puedes relajarte mirando por la ventana y entretenerte contemplando los nogales que crecen, a sus anchas, en el jardín trasero de la academia. Hace un sol radiante y el verde de las hojas y el césped es precioso.
Te concentras nuevamente en lo que dice Carey (mi profesora) y, tan sólo cinco minutos más tarde, cuando miras nuevamente por la ventana, cae una lluvia categórica. Ves como una asiática con falda cortísima y zapatillas rosas chillonas corretea ridículamente para no despeinarse mientras le cae la tromba de agua. Muy divertido.
Vuelves a sintonizar la voz de Carey y, tras cinco minutos más, cuando vuelves a contemplar el jardín, la lluvia ha cesado, la asiática y sus zapatillas rosas se han esfumado y los nogales y el verde del césped se vuelven aún más bonitos si cabe. Es espectacular.
Y no lo dudeis. Que si a mi me pilla la tromba de agua, me pongo mi "caputxa" y salgo corriendo con el estilo que aprendí en mis años de atleta. No especialmente versátil ni elegante pero mucho más digno que el de un millón de asiáticas juntas calzando zapatillas rosas. ¡Palabrita del Niño Jesús! :)
Ayer estuve un poco febril y con dolor de barriga (nada grave) y el día estuvo gris y amenazando con lluvia.
Hoy todo el día ha estado lloviendo aunque, por suerte, la temperatura sigue siendo muy agradable.
Una cosa que no os he comentado del clima de aquí es que aunque haga sol puede llover repentinamente. Siempre es recomendable llevar un paraguas o chubasquero a mano.
Personalmente no tengo nada en contra del tiempo de locura. De hecho a mi me parece de lo más bonito y curioso.
Mientras estás en clase puedes relajarte mirando por la ventana y entretenerte contemplando los nogales que crecen, a sus anchas, en el jardín trasero de la academia. Hace un sol radiante y el verde de las hojas y el césped es precioso.
Te concentras nuevamente en lo que dice Carey (mi profesora) y, tan sólo cinco minutos más tarde, cuando miras nuevamente por la ventana, cae una lluvia categórica. Ves como una asiática con falda cortísima y zapatillas rosas chillonas corretea ridículamente para no despeinarse mientras le cae la tromba de agua. Muy divertido.
Vuelves a sintonizar la voz de Carey y, tras cinco minutos más, cuando vuelves a contemplar el jardín, la lluvia ha cesado, la asiática y sus zapatillas rosas se han esfumado y los nogales y el verde del césped se vuelven aún más bonitos si cabe. Es espectacular.
Y no lo dudeis. Que si a mi me pilla la tromba de agua, me pongo mi "caputxa" y salgo corriendo con el estilo que aprendí en mis años de atleta. No especialmente versátil ni elegante pero mucho más digno que el de un millón de asiáticas juntas calzando zapatillas rosas. ¡Palabrita del Niño Jesús! :)
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