Jone está ahora mismito dormida y eso, en el día de hoy, es todo un notición. Nuestro pequeño trasto lleva varias semanas durmiendo, según parece, muy poco. Se supone que, hablando en términos de normalidad, los bebés como Jone duermen unas 12 horas diarias pero nuestra petarda está durmiendo menos de 9 y nunca más de 4 seguidas. Vamos, que Marc y yo estamos hechos polvo.
Por otro lado y por suerte, esto de las normalidades, cuando hablamos de personas y especialmente de bebés, es muy amplio por lo que no debemos darle más importancia al asunto. En fin, que a nosotros que somos una par de marmotas, nos ha salido una niña noctámbula. Habría sido estupendo haber tenido una pequeña marmota pero los asuntos de la genética son de lo más caprichoso.
Quizá el próximo bebé (si algún día llega) nos sale mamota y podemos compensar el déficit de sueño acumulado. O peor aún, repetimos la jugada y nos convertimos en esto:
En fin, sea como sea, mejor tomarse las cosas con filosofía ¿no?
No hay comentarios:
Publicar un comentario