Venía de comprar cuatro cosas del "coop express" (abierto las 24 horas) cuando, a la altura del videoclub de debajo de casa, me he cruzado con un chico de los oficialmente guapos. Era guapo sí. ¡Pero era un jilipollas! Nos hemos cruzado porque el tipo se ha detenido para mirar una de las carteleras del videoclub mientras hablaba por el manos libres. Yo le he adelantado y él, acto seguido, ha reanudado su marcha a mi lado. ¡Pues bien! En ese momento se me ha roto la bolsa de la compra y he podido comprobar como, nuevamente, en este pueblo no te ayuda NADIE. El tío me ha visto. Ha visto como se me ha caído la compra y ha continuado su camino sin hacer el mínimo gesto de ofrecer ayuda. He recogido mis cosas y, con una fe en Dios inaudita en mí, he deseado que una lluvia de meteoritos le cayera encima sin darle tiempo a colgar el teléfono...¡¡¡Pero Dios no estaba para complacerme y he tenido que regresar a casa cangándome en la leche!!!
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