martes, 25 de septiembre de 2012

¡Y ya van 15 meses, señores!

Oh-la-laaaaa!!

El jueves pasado hice la primera sesión del flamante curso de francés que he empezado en Ferney-Volatire. La profesora muy maja y el grupo de lo más variado. Tengo grandes problemas para comunicarme pero si aguanto el tiro creo que puedo aprender mucho. Mi sueño de comprar el pan con un acento razonable está por cumplirse. Ohhhhhhhyeaaaaaaaahhhhh!!!



"Elle est folle, cette fille !"

Primera subida a Narderans.

El refugio de Narderans está aquí mismo pero, por un motivo u otro, aún no nos habíamos acercado. Supongo que con Jone a cuestas aún nos daba un nosequé pero el otro domingo me levanté de la cama y le propuse a Marc hacer cumbre en Narderans y hasta allí nos fuimos. La verdad que no recordaba que el último tramo del camino tuviera tanta piedra suelta ni que me cansara tanto. Valió la pena refrescar la memoria. Y también valió la pena comerse el pollo asado que nos comimos arriba. Pollo que compró Marc en el mercadillo antes de subir, claro. Marc era el encargado de preparar el picnic y tuvo la gran idea de llevar un pollo. Y eso fue lo que sólo llevó. El pollo. ¡Ah! Y dos coca-colas frías. Por lo demás ni un plato, ni un cuchillo y (como diría mi padre) ni hostias, vamos. En broma yo le dije que, para ser el encargado del picnic, era de lo más meritorio no haber caido en la cuenta de traer un sólo cuchillo. A lo que, sonriente, él me contestó:  "Osea, que habrías preferido tener cuchillos, tenedores, vasos y mantel a cambio de que me hubiera dejado el pollo y las coca-colas en la cocina, ¿ein?" Tiene que ser amor verdadero lo que yo siento por este tío...Eso, y que el pollo y las coca-colas estaban de muerte. Sin duda.


viernes, 14 de septiembre de 2012

¿Saliendo de Atapuerca?

En una caverna muy grande y muy fría, ataviada con pieles bastamente trabajadas y pasando penurias indescriptibles estaba yo pintando escenas de caza con sangre y ungüentos sagrados. Todo eran promesas y súplicas para que los Dioses fueran piadosos en un futuro. La luz era escasa y la sombra había hecho de la caverna su vasto reino. Encontrándome yo de esta guisa, algo misterioso sucedió. Un haz de luz atravesó la negrura de la sombra invitándome a salir de la caverna. Así lo hice con paso trémulo y ojos ardientes ante ese nuevo resplandor. La luz era cegadora y cuando pude ver, me vi a mí misma sentada frente una mujer de pelo dorado y gafas de pasta. No era un ángel. No era Diós. Era una maestra del centro de idiomas para adultos de Ferney Voltaire. Me dijo que mi nuevo nivel de francés es el B1. Nivel intermedio. La mujer de cabellos dorados y gafas de pasta me ha pedido que me quite las pieles de la caverna. Yo por si acaso he salido en pelotas de allí pero con las pieles dobladas metidas en una bolsa. Y lo he hecho rápido. No quería dar tiempo a que la bondadosa mujer se lo repensara y me condenara de nuevo a la caverna.  
    

"¿Que no te gusta mi modelito? ¡¡Pues ya puedes ir estudiando, mona!!"

Conociendo a seres humanos.

Pues parece mentira pero estoy conociendo seres humanos estos días. ¡Sí, sí! He dicho seres humanos. De los que tienen dos piernas y dos brazos.
El otro día, en un pequeño parque del pueblo, conocí a Myléna y a su hijo Romeo, de trece meses. Nos hemos intercambiado los mails y espero que volvamos a vernos pronto. Y ayer mismo conocí a la vecina de uno de los pisos con jardín contiguos al nuestro. Bueno, para ser exactos, antes que a la vecina conocí a su perro: un pequeño terrier que, según me dijo después, estaba a dieta. El perro se nos coló en casa aprovechando que dejé la puerta abierta y la mujer, viniendo al rescate, se encontró conmigo y con Jone.
La mujer era muy maja y Jone se lo pasaba teta con el perro así que,  piscinazo al canto, con mi francés de Atapuerca me aventuré a ofrecer un té a la buena mujer. Té que gentilmente aceptó y que nos tuvo una buena hora de conversación. La mujer me contó que su hijo estaba en Australia y que ya llevaba 9 meses allí para aprender inglés. Me dijo también que, después de su aventura australiana, el chaval se iría de ruta asiática una par de meses. Muy interesante, la verdad. También puede ser, claro está, que la mujer me dijera que su ex-marido es australiano y que hace unos nueve meses que la abandonó por una maldita asiática. Confío que sea el primer caso y que mi francés no sea tan cacarruta. La buena mujer, según creí entender, se llama Fabienne aunque otra cosa será descubrir como se escribe...
¡Pues bien! Es la hermana de Fabienne la que se ha mudado a nuestro pueblo. Su hermana, que conocí después, y que se llama Nathalie (escrito aquí como a mí me sale de las narices) y que ésta tiene una hija guapísima (pero que guapísima) que conocí antes de conocerla a ella misma viendo que su tía estaba conmigo tomando un té y que no había armas de por medio. ¡Total! Nathalie  es, atención, maestra en una escuela internacional de Ginebra. Hablamos un poco en inglés y me dijo que podría encontrar trabajo en Ginebra como maestra. Yo le dije que mi francés es une catastrophe y que mi inglés es pero que muy mejorable pero ella me dijo que nanai del peluquín, nothing of the little wig, y que a tope. Yo estoy más contenta que la leche aunque también puede ser que me dijera que su padre es inglés y le ha dado por ponerse pelucas, a su edad, y viviendo en las Francias...




"Chéri, tu sais que j'adore les perruques...Ohhhhh laaaaa laaaaaaaaa!!!"


viernes, 7 de septiembre de 2012

Subida a la Vuache.


La Vuache es una montaña del sureste de Francia situada dentro del departamento de la Haute-Savoie (Alta Saboya en hispánico), cerca de la frontera suiza.



Con Jone a cuestas, decidimos hacer cumbre en la Vuache hace unos días para comprobar que, coronando sus 1105 metrillos, hay un montón de piedras dispuestas cual casual pirámide a punto de desmoronarse. El montón de piedras está en lo alto y resguardado por el tupido bosque por lo que las vistas desde allí no son muy buenas que digamos. Pese al final un tanto descafeinado, la ruta es agradable y las vistas que proporciona durante el trayecto merecen la pena.


De regreso, paramos a comer en este prado. No estuvimos mucho rato pero sí el suficiente para tener una de esas pequeñas alegrías, que yo llamo. Una mariposilla azul estuvo terca con posarse en mi mano y hasta pude hacerle unas fotos. Y pese a la cacarruta de cámara que tengo y lo poco que sé de fotografía, confieso sentirme muy satisfecha con el resultado.

 

Se trata de un Ícaro o Dos puntos. Según he podido averiguar, era una hembra joven. Bonita, ¿verdad?

La bajada nos condujo de regreso a Chaumont, el pequeño pueblo desde donde empezamos la marcha. A  menos de un kilómetro del pueblo se produjo uno de esos momentos surrealistas, que yo llamo. Enfudado en su traje y subido a una bici del copón, nos encontramos con Joni Hahkala quien, según nos contó, llevaba más de cinco horas de ruta y aún tenía que ir a Ginebra a encontrarse con un colega. ¿No existen a veces casualidades de lo más sorprendentes? Cualquier pequeño cambio en la sucesión de todos los acontecimientos que se dieron ese día podría haber evitado el encuentro. Un rato más de fotografía con la Ícaro, un rato más de Jone jugueteando con las cacarrutas secas de vacas en el prado, un rato menos en la montaña de piedras de la cima, una meadita a medio camino...¡Pero no! Nosotros no pudimos hacer nada y Joni tampoco. Teníamos que vernos y punto. Allí, en aquel lugar remoto y en esas circunstancias. Nos despedimos del finés y llegamos hasta el Auberge de Chaumont charlando sobre lo diferente que parecía el día de Joni y el nuestro. Pensar en cinco horas en bici (como poco) nos resultaba simplemente imposible. Algo que posiblemente no podamos hacer en muchos años. El Auberge de Chaumont era muy bonito y la coca-cola nos sentó de fábula. Además parece tener un menú del día muy apañado. Salimos de allí proponiéndonos regresar y probar el menú. Otro día os lo cuento. Quizá llamemos a Joni. A ver si nos encuentra un hueco.

El lago Bènit y una absurda reflexión sobre el caminante.

Mi hermano Asier se dejó caer unos días por aquí este mes de agosto y con él nos fuimos a conocer el medio cercano. A poco más de una hora en coche desde nuestra casa se encuentra una rutilla que sube hasta el pequeño lago Bènit. ¡Ahí que nos fuimos!


En la vida encuentras personas de muchos tipos y la manera de caminar tiene también sus insólitas afiliaciones. En términos sencillos, diríamos que hay personas que saben pasear y personas que no saben hacerlo (el pasear, digo). Así de simple. ¿Es usted de esos seres humanos que caminan siempre rápido aunque oficialmente no tengan prisa? ¿Llega usted siempre medio sudado a las citas aún saliendo con tiempo suficiente? ¿Sufre usted una fatiga crónica al intentar caminar al ritmo de una anciana octagenaria o, en su defecto, junto alguien que sí sabe pasear? ¿Sube usted las escaleras cual cabritilla desbocada? ¿Recuerda haber subido una escalera, en toda su vida, peldaño a peldaño? ¡Pues bien! Si la respuesta a las tres primeras preguntas ha sido SI, puede usted considerarse bienvenido al club de los que no saben pasear. Si su respuesta a la cuarta pregunta también ha sido SÍ, no se preocupe. Usted es un modelo ejemplar de esta subespecie humana. Si la respuesta a la última pregunta ha sido "EN LA PUTA VIDA", mi enhorabuena, tiene usted todas las características para ser el mismísismo presidente.    

Como miembro del club de los malos paseantes, pensaba que lo mío era difícil de superar pero héte aquí a mi hermano en su camino. ¡Y eso sólo a los tres minutos de empezar!


"Dios mío, por fin me has concedido esta revelación....¡¡Hay un caso peor que el mío!!"

La subida fue un poco infernal pero por suerte no muy larga. El día fue excelente y las vistas del lago espectaculares. Vamos, que valió la pena. Asier además pudo hacer un intento de metamorfosis vacuna en lo alto. Sospecho que, llevando como lleva la cabritilla desbocada en su interior, el día le gustó mucho. Porque la cabra siempre tira pa'l monte y aquí, de monte, hay un rato. ¡A ver si vuelve a visitarnos pronto!
 

Lo más normal del mundo.


" Jone, hija, la piscina no es para bañarse con la ropa puesta..." (*)

(*) Bueno, a no ser que sea, de buena mañana y después de celebrar, por ejemplo, San Juan...(**)
(**) Detalle omitido en dicha instrucción educativa. Por el bien de la niña y el propio.