martes, 29 de noviembre de 2011

¡¡Pero qué hartón de llorar!!

Llevo unos días poniendo a Jone músicas nostálgicas de mi infancia. Con la mirada en esos años he llegado hasta Jackie y Nuca. Buscando la canción del inicio de la serie he encontrado el video donde muere Grizzly. Enfrentándome a mis temores he decidido verlo de nuevo para, veintitantos años más tarde, confirmar que uno no cambia tanto al fin y al cabo...!Pero qué hartón de llorar, por favor!

Para el que se sienta valiente, aquí lo encontrará. Se recomienda no mirar en lugares públicos o atestados de gente. El que avisa no es traidor...




lunes, 28 de noviembre de 2011

Lo que no debes comprar en un Badulaque...

Ayer nos disponíamos a salir de casa para comer unas lentejas en casa de Rodrigo (otro espía) cuando descubrimos que (¡Oh, cielos!) nos quedaban sólo 4 pañales. Domingo, a punto de comer lentejas y sin pañales para Jone. ¡Alerta máxima!

Marc, raudo y veloz, salió de casa para subsanar el problema. Regresó a nuestra madriguera a la media hora y lo hizo con unos pañales del badulaque turco de la rue de Lyon. Marca FLEX, como los colchones. "A ver qué tal están estos pañales. Son los únicos que he encontrado..." me dijo mi hombre y padre de nuestra cachorra. Nos fuimos a comer las lentejas con la sensación de estar salvados. El que tenga bebés cagoncetes lo entenderá perfectamente. Las lentejas estaban muy buenas, por cierto.

Al día siguiente estreno uno de los pañales turcos. Son hasta bonitos. Tienen dibujitos de ositos bastante majos aunque el pañal resulta demasiado plastificado al tacto. "Bueno, no será para tanto..." pensé.

Regreso con Jone de su paseo matutino y con el primer cambio descubro que el puñetero pañal turco le ha hecho una herida. Comparo los pañales turcos con uno de los anteriores y confirmo el causante de dicha fechoría. Las tiras elásticas antiescapes son demasiado rígidas y su tacto es parecido al de un hilo tenso. En mi mente, visualizo una de las naves industriales donde fabrican los pañales FLEX ardiendo bajo una lluvia de meteoritos. Nadie muere, no obstante.

"Ha sido un infierno. No se ha salvado ni una pañal..."

Por la tarde nos deshacemos de los pañales del badulaque y compramos pañales en condiciones. Tres paquetones para ser exactos, por si las moscas.


lunes, 21 de noviembre de 2011

Chicago.

Regresamos de Chicago el pasado martes y aún se notan los efectos del jet lag en nuestros cuerpos serranos. Estas últimas noches Jone, a eso de las tres de la mañana, nos honra con recitales de gorgojeos y cánticos de más de una hora y Marc amanece como un muerto viviente. La cosa, para ser sincera, resulta bastante graciosa.

La estancia en Chicago estuvo muy bien. Como ya dije en la anterior entrada, el tema del vuelo nos tenía un poco "aconcojonados" porque no sabíamos qué podría pasar durante tantas horas seguidas en un avión con un bebé. Sobretodo si el bebé es tuyo y se pone a llorar como un poseso.

Al final Jone lloró sólo en el primero de los vuelos (el de Ginebra a Amsterdam) y lo hizo durante unos veinte minutos. El tema no sería tan grave si no fuera porque ese vuelo sólo duraba una hora. Os juro que con Jone a grito pelado sentía estar en un vuelo igualito al de la imagen:



¡Sí, sí, sí! Como os lo cuento. Incluso, en un ataque de madre-Pantoja, llegué a decirle a Marc:

"Marc, que me quedo en Amsterdam. ¡Me niego a que Jone llore ocho horas seguidas!"

Marc se quedó mudo y sospecho que si el CSI revisara los calzoncillos que llevaba entonces detectaría microrestos fecales en los mismos fruto del colapso mental que sufrió. Cosa, por otro lado, muy razonable.


"No hay duda...¡Es caca!"

Sea como sea, Jone se tranquilizó y se quedó dormida en Amsterdam. Yo recuperé la compostura, me quité la peineta de Pantoja y llegamos a Chicago donde pasamos unos días muy "achilipús". Y aquí unas fotangas que asín lo acreditan:





¡A ver si volvemos!

sábado, 5 de noviembre de 2011

Chicago express.

Marc se ha visto envuelto repentinamente en una misión secreta de las suyas y en esta ocasión es preciso que vaya unos días a Chicago. Como ahora es un espía con familia ha decidido llevársela a cuestas aunque ya le he dicho que no quiero verme envuelta ni en tiroteos ni en interrogatorios. Él, como siempre, me habla del Fermilab y de no sé qué rollos de aceleración de partículas. Sus tapaderas de pacotilla, vamos...
En cualquier caso desde el jueves pasado llevamos unos días a la carrera que no veas. Para empezar, el episodio más surrealista hasta el momento ha sido hacer llegar mi pasaporte desde Igualada a Ginebra en menos de 24 horas. Todo fue posible a gracias a Ups y sobretodo a mi cuñada que es un solete. El pasaporte salió de Igualada a las 17:00 del mismo jueves llegó el viernes a las 10:15 de la mañana. Como diría Jesulín: "¡Im-pesionante!"


Salimos mañana a las 9:15 de la mañana lo que significa que a las 6:00 nos ponemos en marcha. Hacemos escala en Amsterdam y la llegada a Chicago es a las 14:40 del domingo en USA. El periodo de vuelo más largo será de unas 8 horas. Sí 8 horas. Las novedad, claro, es que vamos con nuestra Jone pero como diría Chiquito: "¡No seas cobarrrrrlde!"


¡Pues eso! Que a ver qué tal se nos da el aire con bebé a bordo y a ver qué tal está Chicago.